Estados Unidos y Venezuela cerraron un acuerdo que otorga a empresas estadounidenses el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano. El anuncio lo hizo el presidente Donald Trump en su red Truth Social.
«¡Estados Unidos de América acaba de cerrar un acuerdo con Venezuela: el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial!», escribió el mandatario.
Con la operación, Washington pasará a controlar más del 20 % de las reservas de crudo del país, según la agencia EFE.
A cambio, el pacto prevé una inversión privada de más de 100.000 millones de dólares en 17 campos estratégicos. La cifra la aportó Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, que negoció por el lado venezolano.
El secretario de Estado, Marco Rubio, que calificó el pacto de «una gran victoria tanto para el pueblo estadounidense como para el venezolano», habló de «casi 100.000 millones de dólares en inversión privada» y de «miles de empleos».
Venezuela tiene las mayores reservas probadas del mundo: 303.806 millones de barriles, según su Ministerio de Hidrocarburos. Su producción, en cambio, ronda hoy los 1,23 millones de barriles diarios, muy lejos de los 3,1 millones que alcanzaba en 1998, de acuerdo con EFE.
La Faja Petrolífera del Orinoco concentra el 87% de las reservas venezolanas. Fue descubierta en 1936 y nacionalizada en 2007 por Hugo Chávez.
El pacto llega después de la captura de Nicolás Maduro, en enero de 2026, y de una serie de medidas que desmontaron el esquema petrolero anterior: la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la flexibilización de sanciones y la autorización de transacciones con PDVSA.
Trump sostuvo que la transacción «más que duplica las reservas petroleras de Estados Unidos». El acuerdo prevé, además, más de 209.000 millones de dólares en tributos para el Estado venezolano, según EFE.
El anuncio llegó después de que el 27 de agosto Estados Unidos actualizara la autorización de operaciones para seis compañías: Chevron, BP, Eni, Maurel & Prom, Repsol y Shell.
Las compañías estadounidenses todavía tienen que entrar a operar los yacimientos y reparar la infraestructura deteriorada. «Vamos a hacer que nuestras muy grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, reparen la infraestructura gravemente deteriorada», dijo Trump, que reconoció la complejidad del crudo pesado y advirtió que el suministro venezolano ayudará a Estados Unidos a largo plazo.