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Burnham asume como primer ministro británico tras la renuncia de Keir Starmer

Andy Burnham, de 56 años, asumió este lunes como primer ministro del Reino Unido. El rey Carlos III lo designó tras la renuncia de Keir Starmer, que había gobernado durante dos años.

Burnham llegó al cargo sin pasar por las urnas. El sistema parlamentario británico permite reemplazar al jefe de gobierno sin convocar nuevas elecciones generales.

Fue elegido líder del Partido Laborista con el respaldo de 379 de los 403 parlamentarios del bloque en la Cámara de los Comunes. Ningún rival se presentó a disputarle el cargo.

La transición se resolvió en cuestión de semanas. Starmer anunció su renuncia el 22 de junio y este lunes presentó formalmente su dimisión ante Carlos III en el Palacio de Buckingham, antes de que Burnham recibiera el encargo real de formar gobierno.

«Me voy con buena gracia, me voy con una sonrisa, y me voy orgulloso de todo lo que hemos logrado», afirmó Starmer al despedirse.

El nuevo jefe de gobierno fue alcalde del Gran Manchester entre 2017 y 2026. Desde ese cargo construyó la popularidad y el reconocimiento nacional que lo ubicaron como sucesor dentro del laborismo. En el plano personal, está casado con Marie-France Van Heel, de origen neerlandés.

«Este es un momento para la reflexión y una nueva determinación», dijo Burnham en su primer discurso.

Dos años de gobierno y una caída acelerada

Starmer había asumido el 5 de julio de 2024, cuando puso fin a 14 años consecutivos de gobierno conservador. Llegó con una mayoría amplia que se erosionó rápido.

Su popularidad se desplomó tras una serie de tropiezos y errores de juicio. Entre ellos pesó la derrota laborista en las elecciones regionales y municipales de mayo.

El recambio expone un patrón de fondo. Con Burnham, el Reino Unido acumula siete primeros ministros desde el referéndum del Brexit de 2016, un promedio de uno cada poco más de un año.

El nuevo premier prometió un plan de gobierno a diez años. El eje pasa por recuperar la estabilidad política, reactivar la economía, aliviar el costo de vida y descentralizar el poder.

Las próximas elecciones generales no son obligatorias hasta 2029. Burnham conserva la potestad de adelantarlas si lo considera conveniente.