El riesgo país argentino cerró hoy en 600 puntos básicos, un 50% por encima de los 400 puntos que considera razonable UBS para la economía local. Esta brecha expone un desafío creciente para los fondos de pensiones: generar rentabilidad en un mercado volátil mientras el costo de financiamiento se encarece y la confianza externa se retrasa.
Reservas bajo presión
Las reservas internacionales del BCRA se mantienen por debajo de los US$45.000 millones. Aunque acumuló US$3.424 millones en compras durante 2026 en una racha de 50 ruedas consecutivas, el nivel actual contrasta con el pico de US$46.905 millones que alcanzó a fines de febrero. La diferencia refleja pagos externos por US$473 millones a organismos internacionales desde marzo y una caída de depósitos privados en dólares por US$575 millones entre el 3 y 13 de marzo.
Alejo Czerwonko, director de inversiones para mercados emergentes de UBS, planteó durante el Argentina Week en Nueva York que el indicador de riesgo debería ubicarse en 400 puntos básicos, un nivel que "de acá a un año pensar no es descabellado". Pero el índice de JPMorgan se mantiene lejos del mínimo de 526 puntos que tocó el 23 de enero pasado.
Qué renta el ahorro en pesos
Los fondos comunes de inversión ofrecen aproximadamente 30% anual en pesos. Una rentabilidad que apenas equipara la inflación interanual. Los CEDEARs del S&P 500, en contraste, rinden 10% anual en dólares históricamente, pero requieren tolerancia a la volatilidad local.
El tipo de cambio oficial se ubicó hoy en $1.420 para la venta. El dólar blue cotizó a $1.415, el MEP cerró en $1.423,1 y el CCL en $1.471,1. Las brechas se mantienen contenidas, lo que facilita el acceso a activos externos sin distorsiones extremas.
La ecuación para los fondos de pensiones
Con el riesgo país en 600 puntos, la ecuación se complica. El costo de financiamiento sube y los bonos soberanos pierden atractivo. UBS considera que Argentina ofrece "respuestas concretas" en seguridad energética y alimenticia, pero advierte que tensiones geopolíticas persistentes pueden complicar el retorno a mercados internacionales.
Czerwonko destacó que el superávit fiscal permite al país "maniobrar en semanas de alta volatilidad global". También reconoció que "setenta años de declive secular no se pueden resolver en cuatro años". Esta perspectiva temporal plantea interrogantes sobre la capacidad de los fondos institucionales para generar rentabilidad real en el mediano plazo.
Los fondos enfrentan la necesidad de diversificar entre instrumentos locales e internacionales. Mientras los fondos comunes en pesos ofrecen liquidez en 24 horas, los CEDEARs permiten exposición al mercado estadounidense sin salir del sistema local. Ambas alternativas quedan sujetas a la volatilidad del riesgo país y las fluctuaciones cambiarias. Ni siquiera los fondos institucionales pueden escapar completamente a la volatilidad local.