Un atacante suicida detonó los explosivos que portaba durante un mitin por la paz en la localidad de Kabal, en el valle de Swat, provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en el noroeste de Pakistán. El atentado dejó 14 muertos y 26 heridos, según fuentes policiales paquistaníes.
El ataque ocurrió el domingo 2 de agosto. Los manifestantes se habían congregado cerca de una comisaría para exigir paz a las autoridades y pronunciarse contra la presencia de grupos extremistas en la zona.
El agresor detonó la carga directamente contra la multitud.
Entre los fallecidos había policías locales que habían sido desplegados para brindar seguridad al acto. Omar Khan, jefe de la policía del distrito, confirmó el atentado.
Tras el estallido, los cuerpos de auxilio trasladaron a los heridos a hospitales cercanos.
Una región golpeada por la violencia armada
El valle de Swat arrastra una larga historia de presencia de grupos extremistas armados. Los ataques suicidas contra fuerzas de seguridad y contra concentraciones civiles son recurrentes en esa parte del país, una de las zonas más afectadas por la inseguridad en Pakistán.
Frente a ese ciclo de violencia, distintos sectores de la sociedad civil paquistaní vienen organizando manifestaciones para exigir paz y rechazar de forma pública a los grupos armados. Esas convocatorias buscan trasladar a las autoridades el reclamo de mayor protección en un territorio donde los atentados se repiten.
El mitin de Kabal era una de esas expresiones. La bomba golpeó a vecinos que se habían reunido justamente para protestar contra el extremismo.
El saldo alcanzó también a los agentes que custodiaban la marcha. La cifra expone el costo que paga la población civil de la región cuando intenta resistir la violencia por vías pacíficas.
Las fuerzas de seguridad acordonaron la zona del atentado e iniciaron las investigaciones.