Un equipo con participación argentina identificó el mecanismo molecular por el cual una bacteria que vive dentro de las raíces ayuda a las plantas a resistir la sequía. El trabajo se publicó en Nature Plants (DOI 10.1038/s41477-026-02350-4).
La protagonista es Flavobacterium sp. 98, o Flavo98, una bacteria endófita que habita el interior de las raíces sin dañar a la planta.
Su efecto pasa por los pelos radicales, estructuras microscópicas que amplían la superficie por la que la raíz absorbe agua y nutrientes. El estrés hídrico suele frenar su desarrollo. Flavo98 lo sostiene.
«La bacteria estimula su formación y elongación y vimos que, incluso, mantiene ese beneficio cuando hay baja disponibilidad de agua, justo cuando las plantas normalmente apagan el desarrollo de estos pelos», señalaron los investigadores del IIBBA.
Según el CONICET, la clave está en un módulo regulador hormonal. La presencia de la bacteria aumenta el etileno de la planta y activa la vía de señalización ERF115/114–CEP5, que combina un factor de transcripción de la familia ERF con el péptido CEP5. Ese circuito dispara la formación y la elongación de los pelos.
La institución argentina participante es el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA), de doble dependencia entre el CONICET y la Fundación Instituto Leloir. Los autores locales son José Manuel Estevez y Victoria Berdion Gabarain.
El consorcio internacional fue liderado por Salma Balazadeh, de la Universidad de Gotinga, Alemania.
El resultado abre una vía biotecnológica concreta: formular Flavo98 como bioinsumo de bajo costo. Según los investigadores, podría integrarse en tratamientos de semillas o en bioestimulantes de aplicación foliar y radicular.
El bioinsumo mostró efectividad en trigo, tomate, colza y camelina, de acuerdo con el CONICET.
La sequía es una de las principales amenazas de la agricultura global y avanza con el cambio climático sobre regiones productoras como la Argentina. Flavo98 multiplica la superficie de contacto entre la raíz y la solución del suelo, lo que optimiza la absorción de agua en condiciones de estrés hídrico.
Según proyecciones citadas en el estudio, la sequía podría triplicar la reducción de la producción vegetal mundial en el período 2075-2099 respecto del período 1850-1999.