La desaceleración de Bitcoin por debajo de los 70.000 dólares expone una fragilidad en la estrategia de diversificación de inversores argentinos que apostaban a criptomonedas como protección contra la inflación local. A mitad de rueda, el movimiento global de desriesgo se refleja nítidamente en el mercado argentino: los ADRs ceden hasta 3,2% mientras el S&P Merval retrocede 0,5% a 2.985.000 puntos.
El contexto geopolítico tensiona los mercados de renta variable. La escalada en Medio Oriente genera cautela entre inversores y presiona los bonos soberanos argentinos. El riesgo país se sostiene por encima de los 600 puntos básicos, con JP Morgan marcando 612 puntos, reflejando la prima de incertidumbre que exigen para invertir en activos locales.
Wall Street opera con ligeras alzas cerca del 0,3%. Pero el movimiento descendente en activos argentinos sugiere que inversores internacionales están recomponiendo posiciones hacia mercados de menor volatilidad.
El dólar interbancario se mantiene en $1.390, mientras que el cripto cotiza más alto a $1.470, mostrando la búsqueda de cobertura en monedas digitales a pesar de su debilidad relativa. Los bonos argentinos caen en esta jornada.
La compresión de apetito por riesgo global juega en contra de un mercado argentino que depende de flujos externos para sostenerse. Con la base monetaria cayendo 2,5 billones de pesos en lo que va de 2026 y expectativas de inflación acelerada, los inversores locales enfrentan un escenario donde ni el dinero fiduciario ni las criptomonedas ofrecen certidumbre.