El riesgo país argentino cerró en 611 puntos básicos mientras los bonos locales consolidan una ventaja competitiva frente a otros emergentes, impulsados por estrategias de carry trade que rindieron hasta 18% en moneda dura durante el primer trimestre. Sin embargo, el petróleo WTI que escaló a $112,41 por barril plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este outperformance en un escenario de inflación importada.
Los bonos en pesos dominaron el rally del trimestre anterior, con instrumentos CER, títulos duales y Lecap liderando las ganancias. Los bonos soberanos en dólares sufrieron bajas moderadas mientras el S&P Merval medido en dólares cerró prácticamente neutro.
El carry trade mantiene su atractivo
Los bonos T15E7 y T30A7 ofrecen rendimientos cercanos al 31%, manteniendo el apetito por duration en pesos pese a las tensiones externas. La estrategia se sostiene en la expectativa de un excedente comercial robusto y demanda contenida de dólares, aunque enfrenta el primer test serio con la escalada del crudo. El diferencial cambiario muestra relativa estabilidad: el dólar oficial cotiza a $1.415, el MEP a $1.432,8 y el CCL a $1.486,9. Entre el oficial y el CCL hay una diferencia del 5,1%, una brecha que representa cautela latente en el mercado.
Petróleo y geopolítica
El Brent cotiza a $109,77 por barril. El estrecho de Ormuz, que maneja cerca del 20% del comercio global de petróleo, permanece bajo tensión por la amenaza de Donald Trump de atacar infraestructura iraní. La volatilidad energética tiene impacto directo en la ecuación inflacionaria argentina: el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó $4,12 por galón, niveles no vistos desde antes del conflicto. Este shock se transmite vía importaciones de combustibles y presiona sobre la meta de desinflación, clave para mantener tasas reales negativas que alimentan el carry trade.
En Wall Street, el S&P 500 subió 0,44% a 6.611,83 puntos y el Nasdaq 0,52% a 21.996,34 puntos. Los bonos del Tesoro a 10 años rinden 4,33%, encareciendo el costo de oportunidad para emergentes.
Soja: menos dólares
Las exportaciones de soja registrarían una caída estimada de $500 millones este año por menores rendimientos y condiciones climáticas adversas. Esta merma en el principal complejo exportador argentino contrasta con el contexto global de commodities energéticos en alza, generando presiones cruzadas sobre la balanza comercial.
La ecuación para el inversor es tensa. Mientras el carry en pesos ofrece retornos superiores a competidores regionales, el shock petrolero amenaza con revertir la desinflación que sustenta estas estrategias. Los analistas mantienen preferencia por el tramo corto de la curva CER y bonos soberanos como AL30 y AN29 para capturar reducciones del riesgo país.
El desafío es saber si la fortaleza fiscal argentina puede absorber el impacto inflacionario externo sin comprometer la convergencia de expectativas de inflación. Los próximos días definirán si el rally argentino resistirá la tormenta energética global o si los inversores deberán recalibrar posiciones ante inflación persistente.