Los bonos argentinos registraron un desempeño superior al de los mercados emergentes globales durante el lunes, aprovechando una ventana de calma en medio de las tensiones geopolíticas que mantuvieron el petróleo por encima de los u$s 102 el barril. El riesgo país se mantiene en 550 puntos básicos, un nivel que aún limita las posibilidades del país de retornar a los mercados internacionales de deuda de forma sostenible.
La mejora relativa de los activos argentinos ocurre en un contexto donde los mercados emergentes enfrentan presión por el encarecimiento energético. El crudo Brent subió 7% durante la sesión, superando los u$s 102, mientras que los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años operan con rendimientos del 4,33%, reflejando expectativas de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal.
El dólar sin grandes saltos
En el mercado local, la brecha cambiaria mostró niveles controlados. El dólar oficial cerró en $1.395, el MEP en $1.408,6 y el contado con liquidación en $1.466. Esta compresión de las brechas ofrece un marco más estable para los bonos soberanos.
El exministro de Hacienda Nicolás Dujovne valoró los resultados del programa de estabilización. "El programa funcionó muy bien para llevar la inflación de los niveles de 200% a los niveles de 30% en donde estamos navegando hoy", señaló.
Recaudación tributaria bajo presión
El ancla fiscal que sostiene el programa enfrenta el desafío de una caída en la recaudación tributaria. Dujovne atribuye buena parte de esta caída al shock aplicado en la segunda mitad del año pasado, cuando el gobierno implementó tasas de interés reales muy altas para contener el tipo de cambio. Esa política generó una disrupción significativa en el nivel de actividad, que según el exfuncionario "recién ahora está empezando a quedar atrás". La normalización gradual de las tasas está permitiendo un respiro en términos de actividad económica, lo que podría traducirse en una recuperación de la recaudación en los próximos meses.
OPEP y presión global
El desempeño superior de los bonos argentinos cobra relevancia en un contexto donde los mercados emergentes enfrentan múltiples presiones. La producción de la OPEP se redujo hasta 20,79 millones de barriles diarios en marzo, una caída de 7,88 millones desde el nivel anterior, el mayor descenso en décadas. Esta reducción en la oferta global refuerza la presión alcista sobre los precios energéticos y alimenta temores de una nueva ola inflacionaria. Los mercados monetarios asignan apenas 15% de probabilidad a un recorte de tasas por parte de la Fed en lo que resta del año, lo que mantiene condiciones financieras restrictivas para los activos de riesgo. En este escenario, los bonos argentinos se benefician de su diferencial de rendimiento y de la percepción de que el programa económico local mantiene su rumbo.
El gobierno argentino actualmente no está emitiendo deuda en mercados internacionales. La política fiscal restrictiva ha permitido mantener el equilibrio primario, pero el acceso a financiamiento externo requiere una mejora adicional en la percepción de riesgo. Dujovne considera que "un regreso a los mercados actuaría como un catalizador positivo para el riesgo país argentino". Las condiciones globales actuales, con el Tesoro estadounidense a 2 años rindiendo 3,82%, establecen un piso alto para el costo de financiamiento en moneda dura.
La inflación mensual objetivo del programa se sitúa entre 2% y 3%, un nivel que aún requiere consolidación para generar la confianza necesaria entre inversores internacionales.