Los bonos argentinos registraron su mejor jornada en semanas con alzas promedio del 1,2% mientras el riesgo país cerró en 600 puntos, marcando un mínimo intradiario de 596. La sesión evidenció la compleja ecuación que enfrentan los inversores tras el anuncio de Donald Trump sobre conversaciones con Irán.
El rebote en la renta fija contrasta con el desempeño más tibio del S&P Merval, que ganó 1,9% en pesos para cerrar en 2.778.025 puntos. Mientras los Globales y Bonares recuperaban terreno perdido, las acciones mostraron un comportamiento dispar que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la rotación hacia riesgo.
Bancos al alza, energéticas en rojo
La sesión expuso las contradicciones del mercado argentino ante el alivio geopolítico. Los bancos lideraron las alzas: Supervielle disparándose 9,9% y Banco Francés 6,3%. Sectores defensivos como las energéticas sufrieron el impacto de la corrección petrolera.
YPF perdió 1,7% en su ADR. El crudo había desplomado inicialmente pero luego recuperó terreno para cerrar en u$s 104,49 con una suba de 8,84%. Esta volatilidad del petróleo resume el dilema inversor: ¿apostar al alivio geopolítico o prepararse para nuevos sobresaltos?
Riesgo país: del pánico a la relativa calma
El riesgo país cerró en 600 puntos, marcando una recuperación significativa desde los niveles de pánico registrados en días anteriores. Esta mejora refleja el alivio geopolítico temporal tras las declaraciones sobre negociaciones.
Bonos: ganadores del alivio geopolítico
Los instrumentos de renta fija argentina mostraron el mayor apetito inversor. Alzas generalizadas van desde el GD29 hasta el GD46. El GD41, uno de los más líquidos, sumó 1,66% en la sesión pero acumula una caída de 3,55% desde el 28 de febrero. La recuperación parcial deja a los bonos argentinos en una posición técnica interesante: atractivos por descuento, pero expuestos a nuevos vendedores si la tensión regresa.
Los rendimientos de la parte media y larga de la curva argentina siguen por encima del 10%, reflejando que los precios aún no recuperaron los niveles previos al conflicto. Cohen Aliados Financieros destacó que "los bonos en moneda local tuvieron una buena performance, impulsados por la mayor liquidez del sistema financiero", aunque advirtió sobre la caída del tipo de cambio real y el eventual desarme de posiciones de carry trade ante tasas en baja.
Dólares alternativos: estabilidad en la tormenta
El MEP cerró en $1.420,9 mientras el CCL se ubicó en $1.470,5. El blue retrocedió 0,35% para cerrar en $1.405 de compra y $1.425 de venta, en lo que parece una pausa tras dos días consecutivos de alzas. La estabilidad cambiaria ofrece un marco de previsibilidad que los inversores valoran en contextos de incertidumbre geopolítica.
Wall Street: alivio con escepticismo
Los mercados estadounidenses cerraron con ganancias superiores al 1% tras el anuncio de Trump sobre conversaciones "productivas" con Teherán. Las autoridades iraníes desmintieron cualquier contacto directo. El S&P 500 ganó 1,13% y el Nasdaq 1,39%, impulsados por sectores cíclicos que se benefician de menores costos energéticos.
La reacción de las acciones argentinas fue selectiva. Bancos y algunos sectores defensivos se beneficiaron del apetito por riesgo. Las energéticas pagaron el precio de la corrección del petróleo. Esta divergencia sectorial sugiere que los inversores están calibrando cuidadosamente sus apuestas.
¿Rotación sostenible o alivio técnico?
La pregunta que define el momento es si este rebote marca el inicio de una rotación sostenible hacia activos de riesgo o simplemente una corrección técnica. Los bonos argentinos ofrecen ahora una oportunidad de toma de ganancias tras rendimientos atractivos durante la escalada de tensión.
Rava Bursátil advirtió que "la sostenibilidad del movimiento permanece bajo análisis debido a las tensiones geopolíticas persistentes", mientras señaló preferencia por compañías "con mayor potencial de crecimiento y valuaciones atractivas" frente a las de gran capitalización cerca de máximos históricos. El mercado está dividido entre quienes ven una ventana para reducir posiciones defensivas y quienes prefieren mantener cautela ante la volatilidad persistente del petróleo y las contradicciones en las declaraciones sobre negociaciones.