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Bonos suben 1,66% por tregua de Trump pero inversores no compran masivo

Los bonos argentinos cerraron con alzas de hasta 1,66% en Wall Street tras los anuncios de Donald Trump sobre avances en las negociaciones con Irán, pero el riesgo país se mantiene en 600 puntos básicos, apenas 14 unidades por encima del cierre previo de 586 puntos. La señal es clara: mientras los precios suben por factores geopolíticos externos, los inversores institucionales no están comprando masivamente.

Los globales GD30 subieron 1,14% y los GD41 avanzaron 1,66% en una jornada marcada por el optimismo diplomático. El mercado está vendiendo en las subas, no comprando en las caídas.

Un rally sin convicción

El rebote coincidió con la remontada del oro hacia los u$s 4.600. Pero los volúmenes operados en los títulos locales fueron limitados. El contraste es evidente cuando se compara con bonos brasileños (subida de 1,1%), mexicanos (0,5%) y colombianos (0,7%), refleja que los inversores de largo plazo no ven fundamentos domésticos que justifiquen apostar fuerte a la deuda argentina. El rendimiento de la curva media y larga volvió a superar el 10%, una barrera que señala desconfianza estructural más allá de los vaivenes geopolíticos.

En Wall Street, el S&P 500 cerró con caídas de 0,37% y el Nasdaq retrocedió 0,84%, mostrando que ni siquiera los mercados desarrollados están convencidos de la sostenibilidad de la tregua anunciada por Trump. El índice VIX se mantuvo cerca de los 25 puntos, indicando alta volatilidad persistente.

Factores externos, fundamentales débiles

El petróleo Brent cotizaba a u$s 94 por barril, mientras los bonos del Tesoro estadounidense mostraban tasas de 4,40%. Estos movimientos reflejan un contexto global inestable donde las decisiones de inversión dependen más de titulares geopolíticos que de análisis fundamental.

Para los bonos argentinos, esta dependencia de factores externos expone una debilidad clave: la falta de drivers domésticos que generen confianza sostenida. Los dólares financieros lo confirman: el MEP cotiza a $1.406,1 y el CCL a $1.454,7, apenas por encima del oficial de $1.405, señalando una demanda de cobertura cambiaria contenida pero sin presión de ingreso masivo de capitales.

La trampa del momentum

Argentina se ubica como el segundo país con mayor riesgo país de Latinoamérica, solo por debajo de Venezuela y por encima de Bolivia y Ecuador. En este contexto, cada rebote de bonos puede convertirse en una trampa para inversores que interpreten la suba como señal de compra. La experiencia reciente muestra que los anuncios positivos sobre las negociaciones con Irán generan alzas inmediatas, pero la tendencia de fondo sigue siendo descendente. Los inversores sofisticados están utilizando estos repuntes para reducir posiciones, no para incrementarlas.

El comportamiento errático de los mercados globales refleja un entorno donde las correlaciones tradicionales no funcionan. Para Argentina, los factores geopolíticos pueden generar volatilidad de corto plazo, pero los fundamentales domésticos siguen siendo el driver de largo plazo.