A media rueda, las brechas cambiarias continúan comprimiéndose. El dólar oficial de venta cotiza en $1.420, mientras el blue se negocia a $1.415, apenas 5 centavos por debajo. En términos relativos, el blue opera 0,35% por debajo del oficial.
El MEP, históricamente más accesible que el CCL, cotiza en $1.429,6. Esa brecha respecto al oficial apenas alcanza 0,68%. Para los inversores que construyeron estrategias sobre las disparidades entre mercados paralelos, el dato es contundente: el diferencial de arbitraje que existía hace semanas prácticamente desapareció.
El CCL mantiene el mayor margen: $1.485,1 representa una brecha de 4,58% respecto al oficial de venta. El cripto complica el panorama. A $1.490, cotiza apenas 0,33% por encima del CCL, erosionando la histórica separación entre ambos canales.
A menor dispersión de precios, menor el retorno de estrategias basadas en diferencias. El spread entre compra y venta del oficial es de 3,65%, lo que establece un piso de costo para operaciones de entrada y salida. La compresión de brechas refleja una realidad incómoda para posiciones de cobertura.
Para carteras dolarizadas, los márgenes que motivaron rotaciones hacia dólares paralelos hace meses ahora compiten directamente contra bonos, acciones y otros instrumentos de renta variable donde el carry sigue siendo positivo. La pregunta ya no es si las brechas volverán a abrirse: es si el arbitraje paralelo sigue siendo una opción viable.