El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires habilitó la circulación de prueba de autos sin conductor y de robots de servicio en la vía pública, una experiencia inédita en el país. La medida quedó formalizada con la Resolución 170/SECT/26 de la Secretaría de Transporte porteña, fechada el 12 de agosto y publicada el 18 de agosto en el Boletín Oficial de la Ciudad.
La norma alcanza a dos tecnologías. Por un lado, los vehículos de conducción autónoma de Nivel 4 en la clasificación internacional SAE, uno de los niveles más avanzados de la escala. También los llamados drones terrestres autónomos.
Los autos autorizados pueden desplazarse sin que una persona esté permanentemente al volante. Su funcionamiento queda limitado a zonas, recorridos o condiciones previamente establecidos.
En esta primera etapa, cada vehículo deberá contar con alguien capaz de asumir de inmediato el control ante una eventual falla. La normativa contempla que esa exigencia pueda eliminarse más adelante si las pruebas resultan satisfactorias.
Los drones terrestres son equipos compactos y de velocidad reducida, pensados para el reparto de última milla, el transporte de cargas livianas, la limpieza, el mantenimiento, la inspección y el monitoreo urbano. A diferencia de los autos, pueden realizar sus pruebas iniciales sin una persona a bordo, siempre que cumplan los requisitos que fija la Ciudad.
Cada empresa o desarrollador que quiera hacer un ensayo deberá presentar su proyecto y obtener una autorización específica de la Ciudad.
Un ensayo en condiciones reales
El objetivo oficial es reunir experiencia y evaluar estas modalidades en condiciones reales de circulación antes de avanzar eventualmente con una regulación específica, según el Ministerio de Movilidad e Infraestructura, del que depende la Secretaría de Transporte firmante.
El punto sensible es la relación entre la tecnología y el resto de la calle. "Lo importante es ver cómo se logra la convivencia entre personas y artefactos", señaló Martín Rubén Martín, vicepresidente de la Cámara Argentina de Empresas de Drones y Afines, quien definió el sentido de la medida como "generar un marco para las pruebas de tecnología en condiciones reales".
El programa no cuenta con presupuesto asignado, según fuentes del Ministerio de Movilidad e Infraestructura de la Ciudad.