El mercado de acciones argentino resiste mientras las autoridades abren una nueva ventana para inversores extranjeros. La CNV presentó un ETF que permitirá acceder al S&P Merval desde Wall Street, en el mismo momento en que el riesgo país toca máximos del año.
El indicador de JP Morgan alcanzó un pico intradiario de 632 puntos básicos, la lectura más alta desde el 12 de diciembre, aunque cerró en 602 puntos. La volatilidad refleja la turbulencia global por el conflicto en Medio Oriente, que presionó a los bonos soberanos argentinos con caídas promedio de 0,5% en dólares.
A contramano, el Merval sumó 2,8% en pesos hasta los 2.768.681 puntos, impulsado por valores energéticos. El ADR de YPF escaló 5,3% a USD 41,56 en Nueva York. Los bancos también ganaron terreno: Banco Francés subió 6,4% y Edenor avanzó 6%.
La apuesta institucional
La iniciativa del ETF responde a una estrategia más amplia de liquidez. El Gobierno aseguró USD 9.000 millones en financiamiento para cubrir vencimientos de capital hasta julio de 2027. La medida busca canalizar inversión extranjera directamente hacia acciones argentinas sin depender de mercados de bonos.
El BCRA perdió más de USD 2.340 millones en reservas durante las últimas siete ruedas. El mercado de cambios operó con volumen de USD 590,6 millones, un nivel elevado que refleja presión sobre la moneda local.
El dólar oficial se ubicó en $1.360 de compra y $1.410 de venta. El MEP cerró en $1.428,3 y el CCL en $1.470,5, ampliando la brecha con el oficial. El blue compró a $1.405. El Banco Central intervino con USD 132 millones con saldo a favor, pero la sangría de divisas continúa complicando el frente externo.
Resistencia en medio de presión
El ETF llega en un contexto de máxima desconfianza externa. Mientras los índices de Wall Street caen entre 0,3% y 0,4%, y Europa retrocede hasta 2,8%, Argentina logra que sus acciones avancen. Esa resistencia puede ser el punto de entrada que buscaba el exterior o una ilusión de estabilidad que se desmorona si el riesgo país escala nuevamente.
Las pérdidas de reservas del Central sugieren tensión de fondo que ningún ETF resuelve.