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Un estudio del CONICET halla que más cetáceos no garantizan la estabilidad marina

Investigadores del CONICET y de la UNLP publicaron en Nature Communications un estudio que reconstruye 50 millones de años de historia evolutiva de los cetáceos y llegaron a una conclusión que corre el eje de la conservación marina: la cantidad de especies no alcanza para sostener la estabilidad de un ecosistema.

El trabajo separa dos variables que solían tratarse juntas: la diversidad taxonómica, cuántas especies hay, y la estabilidad de los roles ecológicos, las funciones que esos animales cumplen en el océano.

El equipo identificó tres períodos clave de cambio. El primero, el Eoceno-Oligoceno, hace 33 millones de años. El segundo, el Oligoceno Tardío-Mioceno Temprano, hace 23 millones. El tercero, el Plio-Pleistoceno, hace 2,58 millones de años.

Diversidad y funciones no van de la mano

El contraste más nítido aparece entre dos de esas etapas.

Durante el Mioceno hubo muchas especies de cetáceos, pero con una baja variedad de roles ecológicos: distintas especies cumplían funciones parecidas. En el Plio-Pleistoceno pasó lo contrario. Se extinguieron especies, pero se conservaron los roles críticos del ecosistema.

El hallazgo principal, según el CONICET, es que la estabilidad ecológica marina no depende solo del número de especies. Depende de que se preserven funciones clave, como las de los grandes filtradores y los superdepredadores.

Para llegar ahí, el equipo construyó la base de datos más completa hasta la fecha sobre cetáceos fósiles y actuales. Reunió bibliografía en varios idiomas y observaciones directas en colecciones de la Argentina, Estados Unidos, Bélgica y Chile.

Sobre esos datos aplicó métodos estadísticos avanzados, por primera vez en el estudio de cetáceos, para medir cómo cambiaron los roles ecológicos a lo largo del tiempo.

El estudio lleva la firma de ocho investigadores. Mónica Buono, Mariana Viglino, Maximiliano Gaetán y Nicolás Farroni pertenecen al Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP-CONICET). Viviana Milano, al Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET). Florencia Paolucci, Lisandro Campos y Marta Fernández, al Museo de La Plata (UNLP).

El paper se publicó en Nature Communications, Vol. 17, artículo 7378. Su lectura para la biología de la conservación es directa: proteger solo la cantidad de especies puede dejar afuera lo que en verdad sostiene un ecosistema marino, las funciones que cumplen sus grandes animales.