Un equipo del CONICET logró la cicatrización completa de una úlcera compleja en un paciente oncológico mediante parches de membrana amniótica humana, un biomaterial derivado de la placenta, sin recurrir a la cirugía. El caso se publicó el 2 de julio en la revista científica International Journal of Molecular Sciences.
El paciente tenía múltiples mielomas y estaba bajo quimioterapia. La lesión era una úlcera glútea recalcitrante, provocada por una inyección intramuscular mal administrada.
El trabajo estuvo a cargo del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP, CONICET-UNLP) y el Centro de Medicina Traslacional (CEMET), en La Plata, junto con el CEMIC y el banco de membrana amniótica AMNIOSBMA.
Para medir el efecto del biomaterial, los investigadores dividieron la herida en dos. Trataron una mitad con membrana amniótica y la otra con una matriz de colágeno bovino, el material de uso convencional en este tipo de lesiones. El objetivo era comparar, sobre la misma herida, el biomaterial de origen humano con el estándar de origen animal.
A los 49 días, la zona tratada con membrana amniótica mostró una regeneración más rápida, menor inflamación y una maduración de los tejidos más avanzada.
María Ximena Guerbi, becaria del CONICET e investigadora principal del estudio, resumió el contraste: «La piel circundante avanzó sobre el seno de la úlcera mucho más rápidamente en la superficie tratada con parches de membrana amniótica».
Esa mitad registró angiogénesis activa, es decir la formación de nuevos vasos sanguíneos, y una mejor organización del tejido en las capas profundas. En la porción tratada con colágeno animal, en cambio, se produjo una reacción de cuerpo extraño.
«La membrana amniótica es mucho más rica y además es humana», señaló la cirujana Jimena Rodrigo.
Según los investigadores, el resultado abre una alternativa para los pacientes que no pueden someterse a cirugía por el riesgo de complicaciones.
La cicatrización total se completó en alrededor de cinco meses de tratamiento ambulatorio, sin internación ni quirófano. El estudio corresponde al volumen 27, número 11, artículo 4655 de la publicación.
Las membranas, de acuerdo con el banco AMNIOSBMA, pueden conservarse hasta tres años a temperatura ambiente sin perder sus propiedades biológicas.