Abelardo de la Espriella asumió este viernes la presidencia de Colombia en una ceremonia realizada en Cali. Fue la primera vez que la transmisión del mando presidencial se celebra fuera de Bogotá en la historia reciente del país.
La elección de la sede fue, en sí misma, una señal política.
De la Espriella, abogado y empresario de 47 años y fundador del movimiento Defensores de la Patria, juró el cargo en la Arena de la Universidad Santiago de Cali.
El nuevo presidente pronunció su discurso desde el Batallón Pichincha, y no desde el recinto del Congreso. La decisión de jurar fuera de la capital y de hablar desde una instalación militar rompió con el protocolo habitual de las posesiones colombianas.
A la ceremonia asistieron delegaciones de Argentina, Brasil, Chile, España, Alemania y El Salvador. Entre los presentes estuvieron el presidente argentino, Javier Milei, y el rey Felipe VI de España. El vicepresidente electo es José Manuel Restrepo.
De la Espriella ganó la segunda vuelta el 21 de junio de 2026 por uno de los márgenes más estrechos de la historia democrática colombiana. Derrotó al senador izquierdista Iván Cepeda, que no reconoció el resultado de los comicios.
El estrecho resultado alimentó la disputa poselectoral. La validez de la elección quedó bajo cuestionamiento judicial antes incluso de que asumiera el nuevo mandatario.
Su llegada al poder cierra el ciclo de gobierno de Gustavo Petro y anuncia un reposicionamiento de Colombia en política exterior, con señales de distanciamiento de la Iniciativa de la Franja y la Ruta impulsada por China y un acercamiento a Washington.
La jornada llegó atravesada por tensiones judiciales.
El Tribunal Administrativo de Cundinamarca rechazó los recursos que buscaban suspender la posesión. Una demanda presentada ante el Consejo de Estado cuestiona la validez de 614.000 votos del proceso que consagró presidente a De la Espriella.
Varias figuras marcaron distancia con su ausencia. Los expresidentes Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos y Ernesto Samper no asistieron al acto, y la bancada del Pacto Histórico anunció formalmente que no participaría de la ceremonia.
Tampoco estuvo el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. La Cancillería colombiana atribuyó su ausencia a complejidades logísticas del traslado.
Sectores progresistas convocaron manifestaciones para el mismo día de la posesión en varias ciudades del país.