El Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM) anunció que a las 3 de la tarde del miércoles, hora del este, sus fuerzas lanzaron una segunda ola de ataques contra Irán en un mismo día. La ofensiva coincidió con el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Teherán y con una suba del crudo superior al 4% en los mercados internacionales.
Según CENTCOM, los ataques apuntaron a sistemas de defensa costera y a instalaciones de almacenamiento y lanzamiento de misiles de crucero en la isla iraní de Gran Tumb. El objetivo declarado fue limitar la capacidad de Irán para atacar el transporte marítimo en el estrecho.
El régimen iraní ofreció una lista más amplia de blancos. Sostuvo que entre los objetivos del 15 de julio también figuraron Bandar Abbas, la isla de Qeshm, Bandar Imam Khomeini y Bushehr, sede de la única central nuclear civil del país.
Estados Unidos e Israel iniciaron la campaña de bombardeos a finales de junio, tras un ataque iraní a un buque de carga en el mismo estrecho. Un alto el fuego acordado el 29 de junio colapsó alrededor del 8 de julio, cuando el presidente estadounidense Donald Trump dio por terminada la tregua.
Desde entonces, EE.UU. encadenó cuatro noches consecutivas de ataques sobre territorio iraní. Buena parte de la ofensiva se concentró en Sistán y Baluchistán, la provincia del sureste que limita con Pakistán.
Las cifras de víctimas difieren entre los propios reportes de Teherán. Un primer balance de las autoridades iraníes habló de 9 muertos —7 militares y 2 civiles— y más de 260 heridos; un reporte posterior del mismo día elevó el número a 35 muertos y 300 heridos.
Irán respondió con ataques contra bases estadounidenses en Jordania, Bahréin y Kuwait. Las fuerzas de Jordania y Bahréin interceptaron y derribaron los proyectiles, según autoridades de ambos países.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica se atribuyó el lanzamiento de ataques masivos contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait. Cuatro tripulantes de un buque naval kuwaití resultaron heridos en el marco de esa ofensiva.
El cierre del Estrecho de Ormuz es el punto más sensible para la economía global. Por esa vía marítima circula cerca del 20% del petróleo mundial. Tras el bloqueo y la nueva ola de ataques, el precio del crudo trepó más del 4%.
Trump amenazó con ampliar los blancos si Teherán no vuelve a la mesa de negociación. "La próxima semana se pondrá realmente mal para ellos, porque la próxima semana vienen las plantas de energía. La próxima semana vienen los puentes", advirtió el presidente estadounidense.
Alemania, Francia y el Reino Unido —el grupo conocido como E-3— condenaron los ataques de Estados Unidos sobre Irán.