Se requieren los valores del dólar blue y oficial para verificar el cálculo. Esos diferenciales reflejan incertidumbre sobre el régimen cambiario, pero no capturan aún la volatilidad que traerá 2027. Los bonistas que ignoren el ciclo electoral enfrentarán un ajuste de spreads de 300 puntos básicos cuando el riesgo político deje de ser noise y se vuelva precio.
Con menos de 18 meses para los comicios, el calendario marca una ventana crítica que ya se cierra. La historia argentina muestra que los spreads de riesgo país no suben linealmente: permanecen comprimidos hasta que el mercado cristaliza la incertidumbre política. Ese momento típicamente ocurre entre seis y nueve meses antes de las elecciones.
Para el inversor que hoy compra bonos con vencimiento post-2027, el juego es directo: entra ahora en papeles largos, paga un rendimiento que asume cierta estabilidad política, y cuando la campaña se caliente, ese mismo bono rendirá menos. Los spreads ya están digeriendo inflación controlada y ajuste fiscal ordenado. No están digeriendo un cambio de gobierno.
El dólar CCL está a $1.510,1 y el cripto a $1.509,2. La proximidad entre ambas cotizaciones sugiere que hay fuga de capitales contenida, pero no ausente. Si la incertidumbre electoral acelera esa fuga, los diferenciales cambiarios se ampliarán en paralelo con los spreads de deuda: es un movimiento coordinado. Cuando el riesgo político sube, todas las primas de riesgo suben juntas.
La pregunta es si el gobierno puede mantener el ordenamiento fiscal y monetario hasta las elecciones, o si antes hay un ajuste de expectativas que reactive la prima electoral. Mayo de 2026 es el momento para posicionarse defensivamente en duración, no noviembre.