La reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20 arrancó el lunes en Asheville, Carolina del Norte, bajo la presidencia de Estados Unidos, en una economía mundial marcada por el alto costo del endeudamiento y por la guerra entre Estados Unidos e Irán.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, abrió las sesiones con una tesis: el crecimiento y la reducción de marcos regulatorios son la fórmula para bajar los volúmenes de deuda soberana.
«El mundo está inundado de deuda —planteó Bessent, según EFE— y la única manera de salir de esta situación es mediante el crecimiento.»
El planteo alcanza a la propia deuda estadounidense, que superó por primera vez los 40 billones de dólares.
Los intereses de los bonos del Tesoro a 10 y 30 años tocaron máximos en 19 y 25 años, respectivamente. La desregulación que impulsa Washington implica eliminar, en promedio, 129 normativas por cada nueva regulación aprobada, según EFE.
Estados Unidos también usa el foro para sumar apoyos a su campaña de aislamiento económico de Teherán, que bautizó «Operation Economic Outcast», según Moncloa. La meta, de acuerdo con esa fuente, es forzar a Teherán a una capitulación económica.
Estados Unidos e Irán intercambiaron ataques por primera vez en un mes, según AFP, un cruce que reavivó una guerra que ya supera los seis meses.
Bessent defendió la estrategia. «Vamos a seguir ejerciendo presión, y ya hemos tenido muy buenas conversaciones aquí», dijo, según AFP.
La invitación al ministro de Finanzas ruso a la reunión irritó a los socios europeos, según AFP. «Recibir al ministro de finanzas ruso aquí manda una señal que encuentro perturbadora», sostuvo el ministro de Finanzas de Alemania, Lars Klingbeil.
El G20 fue creado tras la crisis financiera asiática de 1997-1998 e incluye a 19 países y dos entidades regionales: la Unión Europea y la Unión Africana. Argentina es miembro pleno del foro.
Las sesiones plenarias duran dos días y se extienden hasta este martes, cuando las reuniones bilaterales de Bessent con ministros europeos serán la señal sobre el éxito de la campaña de presión contra Irán.