Un equipo del CONICET identificó en un fósil hallado en La Rioja la evidencia más antigua conocida de nacimiento de crías vivas en el linaje que dio origen a los mamíferos. El trabajo retrotrae ese hito entre 90 y 95 millones de años respecto de lo que se estimaba hasta ahora.
El estudio se publicó el 13 de agosto de 2026 en la revista Frontiers in Mammal Science. Lo lideró Leandro Gaetano, paleontólogo del organismo.
El espécimen, catalogado como CRILAR-PV109, pertenece a la especie Chiniquodon theotonicus, un cinodonte de 236 millones de años. Fue hallado en la Formación Chañares, uno de los yacimientos del Triásico sudamericano más importantes del mundo, donde antes aparecieron dinosauromorfos y otros terápsidos.
Una marca en el hueso, no un embrión
La evidencia no proviene de un embrión fosilizado. Gaetano y su equipo la detectaron con osteohistología, el análisis de la microestructura del tejido óseo.
"Encontramos un anillo de crecimiento muy peculiar. Es una marca de crecimiento no cíclica, formada por un cambio brusco", explicó Gaetano. Ese giro abrupto en el patrón de crecimiento es lo que el equipo interpreta como el registro del parto.
El análisis también permitió estimar el tamaño del animal en dos momentos de su vida. Pesaba alrededor de 12 kilogramos al morir y unos 1,7 kilogramos al nacer, equivalente al 14% de su masa adulta.
Qué cambia en la cronología
Hasta ahora se asumía que los cinodontes basales, como los del grupo de Chiniquodon, ponían huevos. El origen de la viviparidad en el linaje mamaliano se ubicaba entre el Jurásico y el Cretácico.
El hallazgo lo corre al Triásico Superior. "Demostramos por primera vez que el nacimiento de crías vivas estaba presente en al menos uno de los antepasados de los mamíferos", afirmó el paleontólogo del CONICET.
El resultado fue recogido de forma independiente por agencias y portales de divulgación científica de España e internacionales, que coincidieron en el dato central: un fósil de 236 millones de años adelanta entre 90 y 95 millones de años el posible origen del parto en los mamíferos.
La confirmación definitiva depende de que la misma marca ósea aparezca en otros especímenes. Recién entonces podría darse por establecido que el viviparismo ya existía en el Triásico, hace 236 millones de años.