El dólar oficial cotiza hoy en $1.385, apenas un 1,7% por debajo de los dólares financieros (considerando MEP en $1.409 como referencia), en una aparente tregua cambiaria que Goldman Sachs considera transitoria. El banco de inversión proyecta que el peso argentino enfrentará presión de fondo durante 2026, con el dólar oficial escalando a $1.630 en tres meses y $1.870 en doce meses — una depreciación acumulada de más del 30%.
La proyección contrasta con el escenario actual. El dólar mayorista cerró ayer en $1.364 tras subir apenas $10, manteniéndose 18,7% por debajo del techo de la banda cambiaria oficial en $1.677,45. En lo que va de 2026, el dólar oficial acumula una baja del 6,3% mientras la inflación suma cerca del 10% en el mismo período.
El BCRA compra pero no consolida
El Banco Central mantiene un ritmo sostenido de intervención: 66 jornadas consecutivas con saldo comprador y USD 5.721 millones en compras durante 2026 — el 57% del objetivo anual. Las reservas internacionales tocaron USD 45.873 millones, el nivel más alto desde marzo, impulsadas por compras netas de USD 185 millones y revalorización de activos por USD 250 millones.
Sin embargo, Goldman Sachs advierte que esta dinámica no modifica los fundamentos. A diferencia de otras monedas emergentes condicionadas por el ciclo global y el precio del petróleo, el peso argentino responde a su propia lógica macroeconómica, marcada por la dinámica inflacionaria y la necesidad de acumulación de reservas. Mientras el BCRA compra dólares a $1.364, el dólar MEP cotiza en $1.409, el blue en $1.410 y el CCL en $1.465,8. La brecha contenida refleja el efecto estacional de la cosecha gruesa, pero no resuelve las tensiones de fondo.
Lo que espera el agro
La liquidación de la cosecha gruesa genera presión apreciatoria en el corto plazo, explicando parte de la calma actual. One618 anticipa un sesgo bajista para mediados de año por la mayor oferta de divisas del agro, pero advierte que este comportamiento no se sostiene hacia el segundo semestre, cuando suelen intensificarse las presiones por dolarización de carteras.
SV Matesur señala que la liquidación del agro todavía es incipiente, especialmente en soja donde la cosecha recién comienza. Las lluvias intermitentes podrían generar un ritmo irregular, con avances y pausas sucesivas en la recolección.
Mientras el ingreso de divisas del agro podría ofrecer alivio transitorio, Goldman Sachs proyecta que la corrección cambiaria seguirá en ausencia de una mejora estructural en los equilibrios macroeconómicos. La entidad subraya que incluso un contexto internacional favorable tendría impacto limitado sin consolidación de los fundamentos locales.
Divergencia emergente
Goldman Sachs marca una clara divergencia dentro del universo emergente tras el shock energético por la escalada en Medio Oriente. Las monedas de países exportadores de commodities aparecen mejor posicionadas en un escenario de precios energéticos elevados, mientras que economías dependientes de importaciones de energía enfrentan deterioro en sus cuentas externas. El peso queda al margen de esta dinámica global. Con un riesgo país en 600 puntos básicos, Argentina mantiene su perfil diferenciado donde los factores domésticos predominan sobre los externos. Mejoras en el apetito por riesgo global podrían tener impacto limitado si persisten los desequilibrios internos.
Para los inversores, la lectura de Goldman Sachs plantea un escenario donde la estabilidad cambiaria actual no se consolida. Con el dólar oficial proyectado en $1.870 hacia febrero de 2027, cualquier posición en pesos enfrenta el riesgo de erosión por depreciación, mientras que la brecha cambiaria contenida podría no sostenerse una vez agotado el efecto estacional de la cosecha. El mercado sigue atento a la capacidad del BCRA de sostener el ritmo de compras durante abril y mayo, en plena temporada alta de liquidación del agro.