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Los hutíes atacaron instalaciones de Aramco y Arabia Saudita bombardeó Hodeida

Los rebeldes hutíes de Yemen atacaron este sábado con drones y misiles instalaciones de la petrolera saudita Aramco en los puertos de Jizan y Yanbu. La ofensiva la confirmó Yahya Saree, portavoz militar del grupo.

El medio Ansarollah, vinculado a los hutíes, reportó incendios en Jizan tras el impacto de los proyectiles. La Agencia de Defensa Civil de Arabia Saudita emitió alertas breves de «peligro potencial» en varias ciudades.

Saree anticipó que el grupo buscaba «ampliar los movimientos y escalar la situación en las próximas horas y días».

Nueve embarcaciones dieron media vuelta en el Mar Rojo tras el anuncio de un bloqueo naval hutí. No es la primera vez que el tráfico se ve afectado: el petrolero saudita NCC MASA ya había sufrido daños menores en ataques previos en la zona, según Al Masirah TV, canal controlado por el grupo.

El jefe negociador hutí, Mohamed Abdulsalam, matizó el alcance de la medida. «No hay ningún cierre de Bab al-Mandeb», aclaró, en referencia al estrecho por donde circula buena parte del comercio marítimo mundial.

La represalia saudita sobre Hodeida

La coalición militar liderada por Arabia Saudita había bombardeado la noche del viernes la ciudad portuaria de Hodeida, controlada por los hutíes en el oeste de Yemen, en represalia por ataques rebeldes previos. El anuncio fue recogido por Reuters, AFP y EFE.

Al Masirah TV reportó dos heridos en la ciudad. Entre los objetivos de los bombardeos sauditas figuró la isla de Kamaran, ubicada 60 kilómetros al noroeste de Hodeida.

El general de división Turki al Malki, portavoz de la coalición, calificó la respuesta de «proporcionada». Desde el otro lado, el Ministerio de Relaciones Exteriores hutí la describió como el inicio de una nueva fase de escalada recíproca.

Una tregua rota y el crudo en juego

Los hutíes, grupo armado yemení respaldado por Irán, retomaron su campaña contra Arabia Saudita y el tráfico del Mar Rojo tras el colapso de una tregua provisional entre Irán y Estados Unidos hace dos semanas. Un alto el fuego negociado por la ONU en 2022 había contenido parcialmente el conflicto.

El impacto ya se refleja en las exportaciones. En junio, el 92% del crudo saudita salió por el puerto de Yanbu, según la Autoridad General de Transportes del reino. En julio, hasta la fecha, ese porcentaje cayó al 78%.

El estrecho de Bab al-Mandeb y el Canal de Suez, dos pasos clave del comercio marítimo global, quedan expuestos a una escalada sin techo visible. «Desde 2022, estas son las preparaciones más serias para un conflicto que he visto», dijo Baraa Shiban, analista yemení e investigador asociado del Royal United Services Institute.