Irán otorgó un salvoconducto a los buques petroleros de Irak para transitar por el Estrecho de Ormuz. Es el primer gesto de apertura parcial del bloqueo que Teherán mantiene sobre esa vía marítima desde febrero.
El cierre rige desde que estalló un conflicto en febrero de 2026. Por ese corredor sale hacia los mercados mundiales una porción central del petróleo del Golfo Pérsico, y su interrupción alteró el comercio global de crudo.
El más perjudicado fue Irak. Uno de los mayores exportadores de crudo del mundo, el país depende de esa salida para colocar el grueso de su producción. El cierre prolongado lo dejó sin su principal vía de exportación y derivó en una severa asfixia económica.
La confirmación de la apertura llegó del propio Gobierno de Bagdad. «Irán había facilitado el paso de buques con petróleo iraquí por el estrecho en los últimos días», declaró Nizar Amedi, presidente de Irak.
El movimiento fue precedido por una gestión diplomática de alto nivel. Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, viajó a Irak para negociar las condiciones del tránsito por el estrecho.
El alcance real de la flexibilización todavía es incierto. El volumen de circulación de barcos por el estrecho se mantiene por debajo de los niveles previos al conflicto de febrero.
A esa incertidumbre se suma la inseguridad. Las embarcaciones comerciales que cruzan el estrecho siguen registrando ataques armados pese a la apertura anunciada.
Irak acelera la búsqueda de rutas alternativas
Bagdad no apuesta únicamente a que se restablezca el tránsito por Ormuz. Ali al-Zaidi, primer ministro de Irak, confirmó planes para exportar crudo a través de puertos alternativos: Baniyas, en Siria, y Áqaba, en Jordania.
A esas salidas se agrega la terminal de Ceyhan, en Turquía. Con ese esquema, Irak busca diversificar sus rutas de exportación y reducir la dependencia de una única vía marítima.