El crudo Brent alcanzó los 101,28 dólares por barril en la sesión asiática y superó la barrera de los 100 dólares por primera vez desde julio. El salto en el precio se produjo después de que la Guardia Revolucionaria de Irán lanzara una oleada de ataques contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz y sus accesos.
Fue la mayor oleada de ataques contra el tráfico marítimo desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, seis meses atrás. En la ofensiva murió al menos un marinero y otro quedó desaparecido.
Medios estatales iraníes informaron que la Guardia Revolucionaria atacó dos embarcaciones estadounidenses, ocho petroleros y diez buques que «no cumplían normas» cerca del estrecho.
Los ataques ocurrieron después de que Estados Unidos destruyera cinco petroleros iraníes el 8 de septiembre. Teherán prometió responder con «veinte golpes por cada dos recibidos».
La autoridad marítima británica UKMTO informó que «varios buques mercantes en el norte del Golfo Pérsico fueron objeto de fuego».
Irán amplió su zona de exclusión marítima hacia el golfo de Omán y el mar Arábigo, y anunció que la extenderá hacia el este, en dirección a Pakistán.
«Si un navío entra en esta zona sin coordinación previa, será objeto de nuestras sanciones», advirtió Hosein Mohebi, vocero de la Guardia Revolucionaria de Irán.
El comercio quedó prácticamente paralizado: en la zona operaban apenas seis barcos con transpondedor activo en 24 horas.
La guerra entre Estados Unidos e Irán comenzó el 28 de febrero de 2026. Desde entonces, el estrecho de Ormuz —por donde transitaba cerca de una quinta parte del petróleo mundial— se convirtió en el principal campo de disputa del conflicto.
El crudo WTI se acercó a 95 dólares por barril, en línea con la suba del Brent. En Estados Unidos, la nafta se ubicó en 4,15 dólares por galón, un 26% más que un año atrás, y el diésel en 5,90 dólares por galón, un 59% más.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que «el precio del petróleo bajará en cuanto ganemos la guerra con Irán», aunque sus propios asesores advierten que el conflicto podría extenderse dos años más.