Al menos 11 personas murieron y 19 resultaron heridas el 15 de agosto en una serie de ataques aéreos israelíes contra localidades del sur del Líbano, informó el Ministerio de Salud libanés. Entre las víctimas hay mujeres y niños.
Según las autoridades libanesas y la ONU, es el episodio con mayor número de víctimas civiles en el sur del Líbano desde el acuerdo marco firmado en junio.
Los ataques alcanzaron las localidades de Ansar, Deir al-Zahrani y Ali al-Taher, en la gobernación de Nabatiye, según la agencia oficial de noticias libanesa NNA.
En Ansar murieron siete personas —entre ellas tres niños y dos mujeres— y otras dos resultaron heridas. Israel afirmó que el objetivo era el comandante Alí Samir Hasan, a quien acusó de utilizar a su familia como escudos humanos.
En Deir al-Zahrani el bombardeo dejó cuatro muertos y 17 heridos, entre ellos un niño y once mujeres.
El ejército israelí sostuvo que los ataques se dirigieron contra "infraestructuras de la organización terrorista Hezbolá", en un comunicado difundido en redes sociales.
El presidente libanés, Joseph Aoun, condenó los bombardeos. Las reiteradas violaciones del acuerdo marco, dijo, "provocaron el martirio de una familia entera".
Israel y Hezbolá retomaron los enfrentamientos el 2 de marzo de 2026, tras un período de relativa calma. En junio, con mediación de Estados Unidos, Israel y el Líbano firmaron el acuerdo marco que ahora Beirut considera vulnerado.
Desde el reinicio de los combates, las autoridades libanesas contabilizan más de 4.300 muertos y 12.200 heridos en el país.
Tras los últimos ataques, ACNUR alertó sobre el desplazamiento masivo. "Tras los ataques aéreos en el sur del Líbano, cientos de familias empaquetaron sus pertenencias y se dirigieron al norte en busca de seguridad. Muchas ya habían experimentado el desplazamiento anteriormente. Hoy, la incertidumbre las obliga una vez más a abandonar sus hogares. La protección y la asistencia humanitaria siguen siendo fundamentales."