El terremoto de magnitud 7,1 que sacudió la prefectura de Kumamoto, en la isla japonesa de Kyushu, dejó al menos 34 muertos, según el recuento actualizado este jueves por la Oficina de Gestión de Desastres de Kumamoto.
La misma dependencia informó 86 heridos atendidos en hospitales de la zona y más de 36.000 hogares sin electricidad en los alrededores del epicentro.
El epicentro se ubicó en las islas Amakusa, dentro de la prefectura, a una profundidad de 10 kilómetros, de acuerdo con la Agencia Meteorológica de Japón. El sismo alcanzó el nivel 7 en la escala de intensidad sísmica japonesa, su valor máximo.
Se trata del sismo más letal registrado en Japón en varios años.
Dos derrumbes concentran buena parte de las víctimas.
El centro comercial Aeon Mall de Kashima sufrió un colapso parcial que dejó tres muertos y tres desaparecidos aún bajo los escombros, según la Oficina de Gestión de Desastres. En la fábrica Nippon Paper Industries de Yatsushiro murieron cinco trabajadores cuando se derrumbó la chimenea del establecimiento.
El local estaba lleno cuando cedió la estructura. "Al ser época de vacaciones de verano, contábamos con la visita de aproximadamente 3000 clientes", dijo Akio Yoshida, presidente de Aeon.
La falla de Hinagu, otra vez
La región ya había sido devastada por un doble terremoto en 2016. El sismólogo Kenji Satake, director del Instituto de Investigación de Terremotos de la Universidad de Tokio, atribuyó el nuevo movimiento a la reactivación de la falla de Hinagu, una estructura de unos 80 kilómetros dividida en tres secciones y responsable de aquella catástrofe. "Es la teoría más probable", afirmó.
El especialista marcó una diferencia con el episodio anterior. "A diferencia del escenario de 2016, las réplicas actuales se están desplazando hacia el sur", explicó.
La agencia meteorológica registró 195 réplicas de grado 1 o superior en menos de 24 horas desde el sismo principal. De ellas, 48 alcanzaron magnitud 3 o más. La más intensa, de magnitud 5,8, sacudió la región el miércoles a las 22:19, hora local.
Miles de hogares seguían sin agua ni luz. Las tareas de rescate avanzan con temperaturas de 34°C, y el gobierno alertó sobre el riesgo de deslizamientos de tierra, agravado por el calor.
El movimiento también golpeó fábricas de semiconductores en una zona que aspira a convertirse en el "Silicon Valley" nipón, según la agencia EFE.
Las autoridades pidieron extremar los cuidados en las próximas horas. Shinji Kiyomoto, responsable de planificación de contramedidas frente a sismos y tsunamis, recomendó "tener especial precaución durante los próximos dos o tres días".