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JP Morgan define qué necesita Argentina para salir del limbo en 600 puntos

El riesgo país argentino cerró ayer en 600 puntos básicos, apenas 24 unidades por debajo del máximo de 633 que alcanzó el viernes pasado. Para los gestores de carteras institucionales, esa cifra define una frontera clara: Argentina sigue siendo un activo de alto riesgo en un entorno donde la desescalada geopolítica en Oriente Medio comienza a devolver apetito por emergentes convencionales.

JP Morgan publicó ayer un análisis interno que pone precio a la recuperación argentina. El banco no habla de bonos ni de tasas, sino de cambios estructurales: estabilidad macroeconómica comprobable, acumulación de reservas internacionales a ritmo sostenido, y cierre de la brecha cambiaria real. Sin esos tres pilares, argumenta el análisis, Argentina seguirá siendo categorizada como mercado emergente de alto riesgo, no como emergente convencional.

Wall Street respira

Ayer los principales índices estadounidenses ganaron entre 1,2% y 1,4%. El anuncio de Trump sobre una pausa de cinco días en ataques contra infraestructura iraní fue suficiente para que el petróleo WTI cayera 9,6% a USD 88,84 y Brent cediera 11% a USD 99,79, ambos para entrega en mayo. El alivio geopolítico abrió apetito por riesgo nuevamente.

En el Merval, la ganancia fue de 1,9% hasta los 2.778.025 puntos. Supervielle subió 9,9%, Loma Negra 7,2%, IRSA 6,8% y Banco Francés 6,3%. Los bonos soberanos avanzaron 1,2% en promedio. Ese movimiento ocurrió durante las horas de negociación en Nueva York.

En Buenos Aires abre con ese telón de fondo: petróleo en baja presionando menos la inflación global, emergentes convencionales flotan. Argentina, con riesgo país 24 puntos por encima de donde estaba el viernes, queda rezagada.

Las tres cosas que no negocia JP Morgan

El análisis del banco es demoledor. Argentina no necesita tasas más altas ni promesas de fiscalidad. Necesita tres cosas medibles: que el BCRA acumule reservas a ritmo creíble, que la brecha entre tipo de cambio oficial y paralelo se siga comprimiendo, y que la estabilidad macroeconómica deje de ser un anuncio para convertirse en un hecho.

Hoy el dólar oficial compra en $1.360 y vende en $1.410. El MEP está en $1.420,9 y el CCL en $1.470,5. La brecha entre oficial y CCL es de 4,3%. Esa dispersión aún existe y es parte del problema.

Los fondos institucionales tienen mandatos claros: no pueden entrar en Argentina hasta que el riesgo país baje al menos 100 puntos. Ayer alcanzó 600. La recuperación global que operó anoche en Nueva York no cierra esa brecha.