La semana dejó la grilla de tasas en pesos más comprimida que en la previa. La TAMAR, referencia de los plazos fijos mayoristas, quedó en 24,25% TNA, y la BADLAR, que sigue a los depósitos de mayor monto, cerró en 23,25% TNA. Sobre esos dos números se ordena la decisión del ahorrista que tiene pesos y busca dónde pararlos.
La curva a tasa fija siguió comprimiendo
Las tasas de interés de corto plazo volvieron al piso operativo y la curva a tasa fija profundizó una compresión que ya venía de ruedas atrás, según los datos de mercado. El combustible fue la liquidez: la última licitación de agosto liberó pesos al sistema y esa mayor oferta de fondos presionó los rendimientos hacia abajo. En las mesas lo leen como el reacomodamiento natural tras el estrujón de tasas del mes pasado.
Dónde quedó parada la deuda en pesos
En el tramo indexado y de tasa fija el saldo semanal fue mayormente positivo. Los Boncap y los bonos duales cerraron la semana en alza, los títulos que ajustan por CER acompañaron y los dólar linked quedaron rezagados: la rueda pagó mejor el devengamiento en pesos que la cobertura cambiaria. Con el dólar mayorista anclado en $1.508 —una zona de estabilidad que en las mesas ya describen como nueva— el carry en pesos volvió a tener sentido para el inversor que descuenta que el tipo de cambio no se le escapa en el corto plazo. Para el ahorrista más conservador, la disyuntiva sigue siendo la de siempre: dejar los pesos a la vista en un money market, que replica de cerca esta caída de tasas, o hacer un plazo fijo y asegurar el rendimiento antes de que la curva comprima otro escalón.
Nominal contra mensual
La grilla de tasas se publica en términos nominales anuales: la TAMAR en 24,25% TNA, la BADLAR en 23,25% TNA. La inflación, en cambio, se mide mes contra mes. El último dato del INDEC, el de julio, marcó 2,10%. Son dos relojes distintos y compararlos sin conversión previa no dice nada. Para saber cuánto rinde de verdad un plazo fijo frente a los precios, el ahorrista tiene que llevar la tasa anual a su equivalente mensual antes de ponerla al lado de ese 2,10%. El número nominal, tal como aparece en la pizarra, no alcanza para responder la pregunta.
Riesgo país
Los bonos soberanos en dólares venían firmes y el riesgo país siguió cediendo: la última medición, la del viernes, lo dejó en 490 puntos, con una variación de -4 puntos frente al registro previo.
Menor prima de riesgo, mayorista estable y liquidez que sobra: ese es, según las mesas, el trípode que empuja las tasas en pesos hacia abajo.
La próxima licitación del Tesoro y el rollover de los vencimientos en pesos serán el primer test de cuánta de esta liquidez elige quedarse en tasa fija. En el frente externo, la próxima reunión de la Fed manda sobre el humor global y, de rebote, sobre el costo del dinero para los emergentes.