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La lluvia se carga de electricidad y corroe el metal, según un estudio en Nature

Un equipo del Instituto Max Planck de Investigación de Polímeros, en Alemania, describió un mecanismo hasta ahora ignorado por el que la lluvia deteriora el metal. El trabajo se publicó en la revista Nature.

Que el agua arruine el metal es un hecho conocido, pero se explicaba por causas químicas: oxígeno, humedad, sal y contaminantes que atacan la superficie una vez que la pintura falla. El nuevo hallazgo suma un paso previo y de otra naturaleza.

La propia gota es el agente. Al deslizarse sobre una superficie común, se lleva carga eléctrica de esa superficie y llega al recubrimiento del metal convertida en un pequeño acumulador.

Al impactar, esa carga se descarga sobre la capa protectora y la perfora en puntos concretos. Por esa vía entran después el agua y las sales, que continúan la corrosión.

«Cuando esas gotas cargadas golpean un recubrimiento, se descargan localmente y pueden perforar la capa en puntos específicos, como un pequeño destello de un rayo», explicó Rüdiger Berger, investigador del Instituto Max Planck de Investigación de Polímeros y coautor del estudio.

Un día de lluvia bastó para rajar el Teflón

En el laboratorio, los investigadores colocaron gotas de 35 microlitros —aproximadamente el tamaño de una gota de lluvia— sobre cuatro superficies comunes. Al desplazarse, esas gotas adquirieron una carga eléctrica mínima, de entre 0,2 y 2 nanocoulombs.

El ensayo se hizo sobre cobre recubierto de Teflón, uno de los materiales de barrera más usados. Tras 3.000 gotas, el equivalente a un día de lluvia, el recubrimiento se empezó a rajar.

El control fue decisivo. Cuando el experimento se repitió con gotas sin carga eléctrica, ni el cobre ni su recubrimiento sufrieron daño alguno, lo que aísla a la carga como causa del deterioro.

Hasta ahora, esos recubrimientos se pensaban para resistir el ataque químico, no la electricidad que trae el propio impacto del agua.

Los investigadores consideran necesario seguir investigando para determinar cómo evitar la corrosión en estas condiciones y mejorar los materiales diseñados para proteger barcos, coches y edificios.