El GD29 trepó +1,48% y se puso al frente de una curva de bonos en dólares que cerró la semana en verde, aun cuando el riesgo país había escalado a 437 puntos.
El EMBI rebotó a 437 puntos desde el piso de ocho años
El indicador que elabora JP Morgan escaló +27 puntos frente a la lectura previa de 410 y acumuló un avance de +4,30% en la semana. El movimiento llegó después del mínimo de ocho años que el spread había marcado en ruedas anteriores, cuando coqueteó con perforar el umbral psicológico que el mercado vigila de cerca. En las mesas atribuyen el repunte más a un clima internacional adverso sobre los activos de riesgo que a un dato local: el rebote se dio sin novedades del frente fiscal ni cambios en el programa monetario.
Las reservas internacionales brutas del BCRA terminaron en u$s 49.036 millones, sostenidas por el ritmo de compras de divisas que la autoridad monetaria mantuvo durante buena parte del año. Ese colchón es, para los analistas que siguen la curva, uno de los argumentos que explica por qué la deuda soberana resistió el envión del spread sin ceder terreno en precios.
Los Globales encabezaron la mejora, con el GD29 al frente
En el tramo corto, el GD29 escaló +1,48% y el GD30 sumó +0,71%. Sobre el tramo largo, el GD46 avanzó +1,22% y el GD41 cerró en +0,74%, mientras el GD35 y el GD38 acompañaron con +0,72% y +0,88%. Del lado de los Bonares, el AL29 ganó +0,95%, el AL30 +0,80%, el AL35 +0,41% y el AE38 +0,87%.
El spread por legislación, la anomalía que las mesas siguen de cerca
El diferencial por legislación entre los bonos ley local y los ley extranjera se ensanchó a su mayor nivel desde octubre, justo cuando el riesgo país tocaba mínimos.
«La correlación histórica entre ambas variables se encuentra hoy rota, reflejo de la mayor oferta esperada de deuda ley local», señaló Maximiliano Tessio, asesor financiero que monitorea la curva soberana. La lectura más compartida apunta al ingreso de fondos internacionales de largo plazo. «Una de las posibles razones es que los bonos con legislación extranjera suelen ser la primera opción de compra para los inversores institucionales externos», explicó Alejandro Fagan, estratega de Balanz. Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, respaldó esa lectura: esos fondos, dijo, invierten necesariamente en bonos legislación Nueva York, donde operan. El Real Money, habilitado a comprar deuda argentina tras las mejoras de calificación, se canalizó hacia los Globales y ensanchó la brecha frente a los Bonares.
El diagnóstico no es unánime. Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS, reconoció la anomalía sin encontrarle una causa clara y admitió que no ve motivos concretos para el avance del spread. Los estrategas que buscan valor relativo miran los Bonares: Javier Casabal, de Adcap, ve potencial en el AE38 y remarca que ese segmento viene rindiendo mejor, mientras Pedro Morini, de PPI, lo señala como el bono de mayor recorrido dentro de la curva.
Las calificadoras abrieron la puerta a los grandes fondos
El envión de los últimos meses se apoya en la mejora de las tres principales calificadoras durante el año: primero Fitch, luego S&P y finalmente Moody's, que elevó la nota soberana y pasó la perspectiva a positiva. Christian Buteler resumió el ánimo: toda mejora abre la puerta a más capitales que pueden fluir hacia el país.
El límite, por ahora, lo pone la oferta.