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TSMC cayó 7,3% por el 'momento Kimi' y el S&P cedió a 7.457

El viernes dejó una foto incómoda para quien carga CEDEARs de tecnología. Un nuevo modelo de inteligencia artificial chino, el Kimi K3 de la startup Moonshot, disparó una ola de ventas en semiconductores que los operadores ya bautizaron el 'momento Kimi', en eco al golpe que DeepSeek le propinó al mercado a comienzos de 2025.

El daño se concentró en los chips. TSMC perforó 7,3% en Nueva York pese a haber reportado resultados récord, y arrastró al índice de semiconductores de Filadelfia, que ya cede cerca de 18% en julio aunque conserva un avance de 65% en el año. El S&P 500 recortó 1,01% a 7.457,69, el Nasdaq perdió 1,4% a 25.520,24 y el Dow bajó 0,8% a 52.146,42.

Los CEDEARs de tech absorbieron el golpe

El inversor local que tiene TSMC, Meta o Alphabet en su cartera vio descargarse la corrección: Meta cayó 2,79% y Alphabet 2,17%. Detrás del movimiento pesa la misma duda que ronda hace meses, si los precios de las acciones ligadas a la IA corrieron demasiado y si la demanda de chips aguanta el ritmo que descuenta el mercado.

La magnitud del ajuste admite una lectura doble. La caída de 18% en julio del índice de Filadelfia devuelve parte de la euforia acumulada, pero el 65% que todavía sostiene en el año muestra que el mercado corrige un tramo del recorrido sin borrar la apuesta estructural por la inteligencia artificial. Para el tenedor de CEDEARs, la volatilidad de los nombres tecnológicos convive con una duda de fondo sobre la demanda de chips.

El Brent trepó 4,6% a USD 88,10 el barril, empujado por la nueva escalada entre Estados Unidos e Irán en torno al Estrecho de Ormuz.

El S&P Merval cedió 2,4% en la semana, a 3.199.935 puntos. El dólar blue tocó $1.530, con el oficial en $1.500. El riesgo país quedó en 410 puntos y las reservas internacionales brutas del Banco Central cerraron en USD 48.784 millones, tras una semana de compras oficiales. La inflación de junio fue de 1,9%. Según Puente, «la combinación de compras oficiales de divisas, estabilidad cambiaria y menor inflación refuerza la señal de una mejora en la consistencia macroeconómica».