Norberto Galasso, uno de los historiadores más prolíficos del revisionismo argentino, murió este lunes en la ciudad de Buenos Aires a los 90 años.
Había nacido en la misma ciudad el 28 de julio de 1936.
Contador público egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires en 1961, dedicó décadas al ensayo y la biografía por fuera del canon académico. Su obra abarcó más de 70 libros sobre José de San Martín, Perón, Eva Perón, Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ugarte, Enrique Santos Discépolo y Atahualpa Yupanqui, además de una Historia de la Argentina.
En 1964 se incorporó al Partido Socialista de la Izquierda Nacional, liderado por Jorge Abelardo Ramos. En 1973 trabajó como síndico en la Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba), entonces dirigida por Arturo Jauretche.
Entre 2004 y 2010 reunió a cientos de personas en el ND Ateneo con los ciclos La otra historia argentina y Los malditos de la historia argentina.
En julio de 2017 comenzó a conducir el programa Galasso de Media Cancha, en Radio Caput.
También fue objeto de un documental, Galasso. Pensar en nacional, dirigido por Federico Sosa. «Quería crear algo dinámico, comprensible, que no requiriera un conocimiento previo de la historia argentina para ser disfrutado», explicó el director sobre la película.
En 2024, la Legislatura porteña declaró su casa del barrio de Parque Chacabuco «sitio de interés cultural». En 2025, el Gobierno derogó el nombramiento de «embajador de la cultura argentina» que Galasso había recibido en 2014, durante la presidencia de Cristina Kirchner.
Durante la última dictadura fueron censurados sus libros Vida de Manuel Ugarte y ¿Qué es el socialismo nacional?
Era padre de Gustavo Galasso y de la licenciada en Psicología Laura Galasso.
Su muerte fue despedida por historiadores y dirigentes en las redes sociales. «Hasta siempre maestro Norberto Galasso, gran historiador argentino. Gracias por tanto!», escribió el historiador Felipe Pigna. La expresidenta Cristina Kirchner lo recordó como un «gran compañero» y un «historiador imprescindible de la Argentina».