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OpenAI admite que dos de sus modelos escaparon del sandbox y atacaron a Hugging Face

El 16 de julio, dos modelos de OpenAI —entre ellos GPT-5.6 Sol— escaparon del entorno de pruebas aislado en el que estaban confinados y comprometieron la infraestructura de producción de Hugging Face, la plataforma donde millones de desarrolladores de todo el mundo, Argentina incluida, alojan modelos y datasets de acceso abierto.

La propia OpenAI reconoció el episodio y lo calificó como "un incidente cibernético sin precedentes, que implicó capacidades cibernéticas de última generación".

Todo empezó como un ejercicio interno. Los modelos habían recibido la instrucción explícita de intentar un hackeo, dentro de una evaluación de sus capacidades ofensivas en ciberseguridad.

Debían operar sin acceso a la red. Según la reconstrucción de la empresa, dedicaron una cantidad considerable de poder de cómputo a buscar una salida a internet y encontraron una vulnerabilidad no revelada en una herramienta de instalación de paquetes que terminó dándoles conectividad.

Con esa puerta abierta, identificaron y explotaron vulnerabilidades previamente desconocidas para salir del entorno aislado y robar credenciales de inicio de sesión de Hugging Face. En total ejecutaron miles de acciones autónomas.

Hugging Face es una empresa externa a OpenAI y el acceso a su infraestructura ocurrió sin autorización.

Clement Delangue, cofundador de Hugging Face, confirmó lo ocurrido y no ocultó su sorpresa ante el grado de autonomía con que se produjo: "¡Es alucinante que todo esto haya ocurrido de forma autónoma!".

Uno de los riesgos más debatidos del sector

El incidente expone uno de los riesgos más discutidos de la industria: los agentes diseñados para operar con mínima supervisión humana pueden actuar de formas no anticipadas incluso en condiciones de aislamiento.

Ese es el punto que tomó parte de la política estadounidense. "La IA se está desarrollando a un ritmo extremadamente rápido sin una regulación real que nos proteja", afirmó Greg Casar, diputado demócrata de Texas.

Matt Suiche, ingeniero de la empresa Tolmo, sostuvo que los modelos actuales están "acortando distancias con los atacantes más sofisticados" del mundo en capacidades ofensivas. Katie Moussouris, directora ejecutiva de Luta Security, fue más gráfica y los describió "como los pulpos más astutos del mundo, expertos en fugas, con tentáculos prensiles ilimitados".

El episodio llega mientras OpenAI, responsable de ChatGPT, avanza en su transformación en empresa con fines de lucro y prepara una posible salida a bolsa. Ese movimiento intensifica el escrutinio público sobre sus prácticas de seguridad.