Entre Ríos era una de las jurisdicciones que debía retomar las clases el lunes 20 de julio, al término del receso invernal. El regreso no se concretó: AGMER y AMET realizaron ese mismo día un paro de 24 horas en toda la provincia.
La seccional AGMER Paraná estimó el acatamiento en el 85%.
Fue el primer día hábil posterior a las vacaciones de invierno. Las aulas permanecieron vacías en todo el territorio provincial.
Detrás de la medida hay un conflicto paritario que lleva meses abierto y que llegó al reinicio de las clases sin acuerdo entre el Ejecutivo entrerriano y los sindicatos docentes.
La propuesta del Gobierno provincial combina un aumento del 3% para los haberes de julio, calculado sobre los salarios de junio, con un piso salarial de $850.000 a partir de ese mismo mes. Según el cálculo oficial, ese piso equivale a un incremento del 14% respecto del anterior.
La oferta incluye además mejoras de entre el 20% y el 28% en los adicionales de Conectividad y en el Fondo Provincial de Incentivo Docente.
AGMER y AMET la rechazaron.
Ambos gremios la consideran insuficiente frente a la evolución de los precios y exigen una recomposición salarial genuina. A eso sumaron una denuncia: el Gobierno provincial cerró de manera unilateral las negociaciones paritarias.
El reclamo entrerriano se apoya así en dos frentes: el monto del aumento y el modo en que se cortó la negociación.
El conflicto docente también llegó a Río Negro
Lo de Entre Ríos no quedó como un caso aislado dentro del mapa docente del interior. En el regreso del receso invernal se sumó otra provincia con la paritaria trabada.
En Río Negro, UNTER ratificó un paro de 48 horas para los días 27 y 28 de julio, en reclamo de la apertura de paritarias.
La decisión se tomó en un plenario virtual del que participaron las 18 seccionales del gremio.
El sindicato rionegrino exige al Gobierno provincial una convocatoria urgente para negociar mejoras salariales y condiciones edilicias.
UNTER cuestionó también la mecánica de esos encuentros. Sostiene que el Gobierno de Río Negro envía a las reuniones paritarias representantes con propuestas cerradas y sin margen para debatir.