Un equipo de arqueólogos identificó el nombre del primer matemático y astrónomo maya del período Clásico cuya identidad personal se conoce. Se llamaba Sak Tahn Waax, nombre que se traduce como "Zorro de pecho blanco".
El personaje firmó una fórmula astronómica grabada en piedra en el sitio de Xultún, en el departamento de Petén, Guatemala. La inscripción tiene más de 1.300 años.
Hasta ahora, la ciencia mesoamericana del período Clásico se conocía de manera colectiva y anónima. Es la primera vez que una obra se atribuye a un autor individual.
El hallazgo fue publicado en la revista Antiquity, editada por Cambridge University Press y una de las publicaciones arqueológicas de mayor reconocimiento internacional. Lo firman Franco Rossi, del Instituto Tecnológico de Massachusetts; David Stuart, de la Universidad de Texas en Austin; y Heather Hurst, del Colegio Skidmore.
El 13 de julio, el Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala presentó el descubrimiento en el Palacio Nacional de la Cultura, en la capital del país.
Una firma dentro de una fórmula
Los investigadores analizaron 52 microtextos del mural de la estructura 10K-2 de Xultún e identificaron con claridad 11 jeroglíficos. La inscripción que porta la firma se conoce como "Texto 19".
Esa fórmula abarca un intervalo de 2.920 días, equivalente a cinco períodos del ciclo de Venus o a ocho años solares. Vincula el calendario ritual maya con los movimientos de Venus y Marte, y es el único ejemplo conocido de una obra atribuida a un matemático maya del Clásico.
Sak Tahn Waax vivió durante el siglo VIII, dentro de un período que se extiende del año 250 al 900 de nuestra era.
"Ahora podemos añadir a Sak Tahn Waax entre esos pensadores, y destacar las grandes tradiciones indígenas de astronomía", señaló Franco Rossi, investigador en arqueología del MIT.
La estructura 10K-2 donde apareció la inscripción se considera un posible espacio residencial de los Taaj, los especialistas mayas en astronomía y matemáticas. Allí, según el equipo, el propio Sak Tahn Waax pudo haber vivido y trabajado.
Xultún produce inscripciones únicas del período Clásico desde 2010, y los especialistas llevan más de una década descifrándolas. Los microtextos del mural, de análisis muy complejo, recién ahora empiezan a leerse con mayor precisión.