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Reservas del BCRA en caída libre mientras el dólar oficial simula calma

El dólar oficial cerró en $1.415 este martes, apenas 22 pesos por encima del mayorista ($1.393), mientras las brechas cambiarias se mantienen contenidas en niveles que proyectan estabilidad. El CCL cotiza aproximadamente 4,8% más alto, en torno a $1.483, y el blue se ubica por debajo del tipo de cambio bancario entre $1.390 y $1.400.

Pero esta calma superficial está construida sobre una base que se erosiona: el BCRA viene perdiendo reservas en forma sistemática.

La base monetaria cayó 2,5 billones de pesos en lo que va de 2026. Esta contracción debería fortalecer la moneda local, pero la persistencia de tasas reales negativas con inflación acelerada revela que la demanda de pesos sigue en retroceso. Roberto Geretto, economista de Adcap Grupo Financiero, lo resume así: a pesar de la caída de la base monetaria, hay aceleración de inflación y tasas reales negativas que socavan el ancla.

El espejismo del carry trade

Los inversores que apostaron por instrumentos en pesos obtuvieron retornos de hasta 18% en moneda dura durante el primer trimestre. GMA Capital calificó el período como "una oda al carry trade". El S&P Merval medido en dólares, en cambio, cerró prácticamente neutro.

Esta rentabilidad extraordinaria alimentó confianza en la estrategia peso-dólar, pero ignora una variable crítica: la capacidad del BCRA de sostener la paridad sin agotar reservas. Esta estabilidad requiere intervención constante del Central en un contexto de presión estructural sobre las divisas.

Exportaciones bajo presión

Las exportaciones de soja registrarían una caída estimada de u$s 500 millones este año. Esta merma en el ingreso de divisas ocurre justo cuando el país necesita acumular reservas para sostener la estabilidad cambiaria. Los menores rendimientos y condiciones climáticas adversas comprometen una fuente clave de dólares en momentos críticos. Argentina, importadora neta de combustibles refinados, ve incrementarse su demanda de divisas justo cuando sus ingresos por exportaciones primarias se contraen.

Señales en los bonos

Los bonos soberanos en dólares ganaron apenas 0,2% en promedio. El riesgo país se mantiene en 600 puntos básicos. Esta performance tibia contrasta con la euforia en instrumentos locales y sugiere que el mercado externo mantiene cautela sobre la sostenibilidad del esquema cambiario.

Los ADR argentinos mostraron mayoría de bajas en Wall Street. La excepción fue Loma Negra tras la reestructuración judicial de InterCement y el traspaso del control a inversores locales liderados por Marcelo Mindlin.

La trampa de liquidez

Walter Stoeppelwerth de Grit Capital anticipa que "el mercado va a buscar duration y convexidad", pero esta búsqueda de rentabilidad de largo plazo en pesos asume que el Central podrá mantener la estabilidad cambiaria indefinidamente. La realidad es que cada peso prestado al Tesoro a tasas elevadas es un peso que no está respaldando el tipo de cambio.

Roberto Geretto identifica el núcleo del problema: la caída en la demanda de dinero que hace necesario reforzar el ancla monetaria y mejorar expectativas. Pero anclar expectativas requiere reservas creíbles, no artificios contables.

El BCRA no renovó en abril la suba transitoria de cinco puntos en los encajes, inyectando liquidez adicional al sistema. Esta medida, diseñada para impulsar el crédito, añade presión sobre un esquema monetario ya tensionado por la caída estructural en la demanda de pesos.

Gestores profesionales reposicionan

Los analistas de Criteria mantienen su preferencia por bonos bajo ley local como el AL30, pero advierten sobre la necesidad de selectividad. Facimex Valores plantea migrar desde instrumentos CER hacia alternativas TAMAR, anticipando cambios en el escenario de tasas reales. Esta rotación defensiva sugiere que los gestores profesionales comienzan a cuestionar la sostenibilidad del carry trade.

Mientras los inversores minoristas celebran retornos de 18% en dólares, los institucionales reposicionan carteras hacia instrumentos que ofrezcan mayor protección ante una eventual corrección cambiaria. Las reservas del BCRA no son infinitas, y cada día de calma cambiaria artificial tiene un costo en divisas que el país no puede permitirse.