A media rueda, el termómetro de confianza en la deuda argentina marca 500 puntos básicos en el EMBI. No es el piso histórico reciente de 484 puntos básicos alcanzado en enero de 2026, pero tampoco se aleja demasiado de ese nivel.
La compresión del spread que caracterizó los últimos dos años responde a factores internos claros: equilibrio fiscal sostenido, acumulación de reservas y desaceleración inflacionaria. A 500 puntos básicos, esos fundamentos siguen intactos. Sin embargo, la brecha entre el dólar CCL y el oficial se mantiene en 5,0%, sugiriendo que el mercado aún demanda prima por volatilidad futura.
Qué significa el nivel actual para los inversores
Cada 100 puntos básicos del spread equivalen a 1% adicional de tasa anual que el mercado le exige a Argentina. En 500 puntos, esa brecha sigue siendo sustancial comparada con economías desarrolladas, pero ofrece rendimientos que atraen capital a bonos en dólares.
La deuda de corto plazo ya precisa tasas atractivas. La de largo plazo, menos.
El dilema acciones versus bonos
Las acciones del Merval retrocedieron pero mantienen exposición a sectores defensivos y a proyectos como Vaca Muerta, que se benefician de precios de petróleo normalizados. Los bonos, en cambio, ofrecen flujos fijos y menor volatilidad en un contexto donde cada movimiento geopolítico puede amplificar las variaciones del spread.
Con el riesgo país funcionando como piso de rendimiento para toda la economía, el costo del capital privado también se resiente con cada shock externo. A mayor riesgo país, más caro resulta el crédito para empresas y para el Tesoro.
¿Cuánto más puede comprimir el spread?
Si los fundamentos internos se sostienen, hay margen para que el riesgo país siga cayendo desde los 500 puntos actuales hacia niveles más cercanos al mínimo de 484. Si se quiebran, el retorno a 2.719 puntos básicos sigue siendo matemáticamente posible.