El riesgo país cerró en 527 puntos básicos, consolidando una zona de estabilidad que no se veía desde hace meses. Sin embargo, la calma en los bonos argentinos puede ser engañosa: las advertencias recientes sobre aranceles estadounidenses generaron episodios de volatilidad que pusieron en evidencia la fragilidad de las posiciones en deuda soberana.
La estabilización del indicador coincide con un escenario de fortalecimiento de reservas internacionales del BCRA, que alcanzaron USD 45.873 millones tras una suba diaria de USD 463 millones. Esta mejora se explica principalmente por compras oficiales de USD 185 millones en el mercado cambiario y una revalorización de activos por USD 250 millones, impulsada por el avance del precio del oro ante las tensiones en Medio Oriente.
El BCRA encadena 66 jornadas como comprador de divisas
La autoridad monetaria acumula USD 5.718 millones en lo que va de 2026. Esta cifra representa más de la mitad del objetivo anual estimado entre USD 10.000 y USD 17.000 millones. El ritmo se aceleró aprovechando la mayor oferta estacional del inicio de la cosecha gruesa, consolidando una racha de 66 jornadas consecutivas como comprador neto.
El dólar mayorista cerró en $1.364, con una suba de $10 que cortó la racha de caídas recientes. Pese a este rebote, la divisa acumula una baja de 6,3% en lo que va de 2026, mientras que la inflación suma cerca del 10%. El tipo de cambio oficial se mantiene 23% por debajo del techo de la banda cambiaria establecida en $1.677,45.
Brechas cambiarias en compresión
Las cotizaciones paralelas muestran señales de estabilización. El dólar MEP cotiza en $1.402,3 —apenas 2,8% por encima del tipo de cambio oficial— mientras que el dólar CCL se ubica en $1.450,6. El blue opera en un rango estrecho entre $1.390 y $1.410, reflejando menor tensión cambiaria.
Esta convergencia entre cotizaciones oficiales y paralelas es un factor positivo para la estabilidad de los bonos soberanos. Pero también hace más sensible al mercado ante shocks externos. Las amenazas arancelarias estadounidenses demostraron que cualquier escalada en las tensiones comerciales puede desestabilizar rápidamente las posiciones en deuda argentina.
Inflación de marzo suma preocupaciones
El dato de inflación de marzo se ubicó en 3,4% —el nivel más alto en un año—, introduciendo un elemento de cautela. La desaceleración del proceso desinflacionario puede obligar al BCRA a recalibrar su estrategia monetaria, especialmente en un contexto de exceso de liquidez y tasas hacia mínimos históricos. El contraste es evidente: mientras las reservas se fortalecen y las brechas se comprimen, las tasas reales siguen presionadas por una inflación que no cede al ritmo esperado. Esto genera un dilema para los tenedores de bonos argentinos.
Factores externos como disparadores
Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente llevaron el petróleo por encima de los USD 100 por barril. Si bien el alza de commodities puede favorecer el ingreso de divisas por exportaciones, también alimenta presiones inflacionarias globales que contagian a los mercados emergentes. Los bonos argentinos mantienen alta sensibilidad a factores externos: las declaraciones sobre políticas comerciales estadounidenses pueden generar episodios de volatilidad que contrasten con la aparente estabilidad actual.
El escenario presenta una dicotomía clara. Por un lado, fundamentos locales que se fortalecen gradualmente con reservas en alza y brechas controladas. Por otro, vulnerabilidad persistente ante shocks externos. El desafío será evaluar si la tregua actual refleja una mejora estructural en la percepción de riesgo argentino o simplemente una pausa antes de nuevos episodios de volatilidad. Los próximos anuncios de política comercial desde Washington serán determinantes para medir la resistencia de los bonos argentinos.