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Riesgo país toca 528 puntos y bonos suben por sexta rueda: la nueva brecha con acciones

El riesgo país argentino cerró en 528 puntos básicos, su nivel más bajo desde el 20 de febrero, tras ceder 22 unidades en una jornada marcada por el optimismo en los bonos soberanos. Los Bonares y Globales completaron su sexta rueda consecutiva de alzas con un promedio de suba del 1,1%, consolidando una tendencia que los aleja cada vez más del comportamiento accionario.

El S&P Merval retrocedió 0,2% a 2.991.781 puntos en pesos, aunque logró una ganancia marginal del 0,2% en dólares por la compresión de los tipos de cambio paralelos. El dólar MEP cerró en $1.399,4 mientras que el contado con liquidación se ubicó en $1.460,2, ambos con bajas que favorecieron la conversión a moneda dura del panel líder.

Compras de divisas y deuda soberana

El Banco Central incrementó su ritmo de acumulación a un promedio de USD 173 millones diarios. Esta dinámica genera un círculo virtuoso para los bonos: más reservas reducen la percepción de riesgo soberano, lo que comprime el riesgo país y empuja al alza los precios de la deuda en dólares. La caída de 22 puntos básicos del lunes llevó el indicador de JP Morgan a mínimos de casi dos meses, acercando a Argentina a los niveles de países con calificación crediticia B-.

Los bonos provinciales también se beneficiaron de este clima. Los papeles de Santa Fe y Buenos Aires mantienen spreads en el rango de 200-225 puntos básicos sobre los soberanos, ofreciendo rendimientos cercanos al 12% para inversores dispuestos a asumir riesgo subnacional.

Petróleo en alza, acciones locales se rezagan

La volatilidad en Medio Oriente generó comportamientos dispares tras las tensiones en el estrecho de Ormuz. Wall Street mostró resiliencia, impulsada por expectativas de una solución diplomática.

En Buenos Aires, las petroleras del Merval no lograron capitalizar el repunte del crudo. La alta correlación histórica entre el panel argentino y los precios energéticos se vio opacada por preocupaciones sobre el impacto económico de un conflicto prolongado.

Bonos versus acciones: decisiones de inversión

La divergencia entre bonos y acciones plantea decisiones complejas para el inversor local. Los bonos ofrecen mayor predictibilidad con el respaldo de la acumulación de reservas y la mejora en fundamentos fiscales. El carry positivo en dólares, sumado al potencial de compresión adicional del riesgo país, genera un escenario constructivo para la deuda soberana.

Las acciones mantienen un perfil de mayor volatilidad pero con potencial de upside si se resuelven las tensiones externas. La valuación del Merval en dólares sigue comprimida versus sus pares regionales, lo que podría generar oportunidades para inversores con horizonte de largo plazo y tolerancia al riesgo. Los fondos de inversión evidencian esta disyuntiva en sus flujos: los FCI de renta fija en dólares captan recursos mientras que los mixtos y accionarios muestran salidas netas.

El contexto macro doméstico favorece ambos segmentos: superávit fiscal, balanza comercial positiva e inflación descendente. Sin embargo, la velocidad de recuperación dependerá del apetito global por riesgo emergente y la capacidad del BCRA de mantener el ritmo de acumulación de reservas ante eventuales demandas del Tesoro por financiamiento.