El riesgo país argentino cerró en 529 puntos básicos este miércoles, cortando una racha de seis ruedas consecutivas a la baja tras declaraciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, sobre posibles nuevos aranceles que reavivaron tensiones comerciales globales.
La reversión en los bonos soberanos se produce en un momento paradójico para las cuentas externas argentinas: el Banco Central acumula 66 jornadas consecutivas comprando dólares. El martes adquirió USD 185 millones, elevando el total de 2026 a USD 5.721 millones. Eso equivale al 57% del objetivo anual.
Reservas en máximo de cinco semanas
Las reservas internacionales alcanzaron USD 45.873 millones tras un salto de USD 463 millones en la última rueda, el nivel más alto desde el 10 de marzo. De ese incremento diario, USD 250 millones se explican por revalorización de activos internacionales (principalmente oro) y los USD 213 millones restantes provienen de las compras netas del BCRA.
Esta acumulación contrasta con la volatilidad de los bonos ante cualquier señal externa negativa. La fortaleza de las reservas se sostiene por la liquidación de la cosecha gruesa y una demanda privada de dólares contenida. Pero los activos financieros siguen siendo vulnerables a shocks de confianza.
Dólares financieros bajo presión
El MEP cerró en $1.399,1 y el contado con liquidación en $1.449,3. Sobre el oficial de $1.385, eso representa brechas de 1% y 5% respectivamente.
El dólar mayorista subió $10 el martes hasta $1.364 y se mantiene 23% por debajo del techo de la banda cambiaria en $1.677,45. Esta distancia le da al BCRA margen de maniobra para sostener las compras sin presión sobre el crawling peg del 2% mensual.
La paradoja del momentum fiscal
Los fundamentos locales y el sentimiento externo divergen. Es una característica del mercado argentino: los precios de activos dependen fuertemente de factores externos, incluso cuando los datos domésticos muestran fortaleza. Con inflación acumulada cercana al 10% en 2026 y el peso apreciándose 6,3% en términos nominales, el tipo de cambio real continúa fortaleciéndose. Esta dinámica favorece la acumulación de reservas pero plantea interrogantes sobre la competitividad exportadora.
Timing crítico para los bonos
Tras seis ruedas de recuperación, los papeles habían ganado terreno después del episodio de volatilidad de principios de abril. El retroceso de este miércoles sugiere que los inversores mantienen un sesgo defensivo ante señales de proteccionismo estadounidense. Las declaraciones de Bessent sobre aranceles reactivan memorias del impacto de medidas similares durante la primera administración Trump, cuando los emergentes sufrieron salidas masivas de capitales. Argentina mantiene un perfil bajo de financiamiento externo, pero la sensibilidad a flujos de portfolio sigue siendo elevada.
El segundo trimestre en perspectiva
Los pagos de deuda del Tesoro y el BCRA para el segundo trimestre se estiman en USD 3.200 millones, casi la mitad que en el trimestre anterior. Esto debería permitir una mayor acumulación neta de reservas, aunque la volatilidad externa podría complicar el acceso a mercados de capitales para refinanciamientos futuros.
El desafío se centra en evaluar si la fortaleza de los fundamentos domésticos puede sostener los precios de activos ante un entorno externo más hostil. La experiencia de 2018-2019 mostró que las mejoras fiscales pueden ser insuficientes si se deteriora el contexto global para emergentes.