El riesgo país argentino cerró media rueda en 600 puntos básicos, recortando 27 unidades desde la apertura. El movimiento responde a un alivio global tras el anuncio de pausa en los ataques de Estados Unidos a Irán, que llevó al petróleo a caídas de hasta 9,9% en el Brent y benefició a los activos de riesgo.
En ese marco, el S&P Merval ganó 2% en pesos hasta los 2.780.000 puntos, mientras que los ADR bancarios (Supervielle y Banco Francés) avanzaron 4,2%. Los bonos soberanos Globales subieron 0,9% en promedio.
El dólar mayorista se sostuvo en $1.390,5, con el oficial en $1.360 compra y $1.410 venta.
Superávit y competitividad: los dos pilares
Más allá de los ciclos geopolíticos, los analistas señalan que la caída del riesgo país depende de dos variables clave. La primera es la sostenibilidad del superávit comercial, que acumula 27 meses consecutivos de saldo positivo. La segunda es la competitividad del tipo de cambio real.
El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral se ubica en 86 puntos. Esta apreciación real del peso genera tensión: si bien el dólar nominal cae, el peso se encarece respecto a los socios comerciales, reduciendo competitividad.
Tres condiciones para seguir bajando
Para que el riesgo país continúe comprimiendo, el mercado exige que Argentina garantice mantener el equilibrio fiscal pese a la recaudación en baja. También que el Banco Central siga comprando divisas, aunque a ritmo insuficiente para recomponer reservas. Y que las tasas de interés no generen un desensamble del carry trade de corto plazo que sostiene los precios de los activos locales.
El rebote de hoy es coyuntural.
El desafío estructural sigue siendo compatibilizar estabilidad cambiaria con recuperación de competitividad sin sacrificar el equilibrio macroeconómico. Hasta mitad de año, cuando termine la liquidación del agro, la estabilidad podría mantenerse. Después, la prueba será más dura.