El riesgo país argentino escaló 22 unidades este lunes hasta los 600 puntos básicos, su nivel más alto desde el 12 de diciembre de 2024, mientras los bonos soberanos en dólares promedian caídas del 1% y las acciones argentinas en Wall Street se desploman hasta 17%.
Los Bonares y Globales operan en terreno negativo en medio de un contexto internacional marcado por la guerra en Medio Oriente y precios del petróleo que rondan los u$s100 por barril. El Brent cotiza a u$s96,70 y el WTI a u$s94.
Carry trade bajo presión
La combinación de riesgo país en alza y bonos en baja comprime los rendimientos de la estrategia carry trade, que había mostrado performance positiva durante los primeros meses de la gestión Milei. Los inversores que apostaron a la convergencia entre el riesgo soberano y los rendimientos de la deuda argentina enfrentan ahora un escenario adverso con el indicador de JP Morgan superando los 600 puntos.
Wall Street, en contraste, avanza 1%.
El dólar mayorista opera a $1.394, mientras el MEP se ubica en $1.419,6 y el CCL en $1.467,6. Las brechas se mantienen contenidas a pesar de la presión de los mercados externos.
El shock petrolero y sus proyecciones
Bank of America elevó su previsión para el crudo Brent en 2026 a u$s77,5 por barril, reflejando el impacto del conflicto en Medio Oriente. El banco proyecta dos escenarios: una resolución rápida que sitúe el Brent cerca de los u$s70 en abril, o una interrupción prolongada hasta el segundo trimestre que eleve los precios hacia los u$s85.
Una escalada en el conflicto de Irán podría impulsar al alza el precio internacional del petróleo, generando presiones inflacionarias globales y mayor volatilidad financiera. En Argentina, esto tendría impactos sobre el comercio exterior.
Roberto Geretto de Adcap Grupo Financiero destaca que el peso viene mostrando resiliencia desde el comienzo de la guerra en Oriente Medio, reflejando el mayor orden macroeconómico. Argentina mantiene un superávit primario del 1,7% del PIB.
Bonos hard dollar bajo fuego
Los inversores con exposición en bonos hard dollar enfrentan un escenario complejo donde la mejora de fundamentals locales no logra compensar la aversión al riesgo global. El índice EMBI de JP Morgan, referencia para emergentes, retrocede 1,4% en la semana, arrastrando a los papeles argentinos. Las acciones que cotizan en Wall Street muestran el impacto más severo, con desplomes que llegan al 17%.
Los datos del Banco Central revelan una contracción del 1,6% en las líneas de financiamiento bancario a familias durante febrero, la cuarta caída mensual consecutiva. El stock total de préstamos al sector privado en moneda local registra una baja del 1,3%, la más negativa desde marzo de 2024.
La estabilización macroeconómica argentina debe convivir con presiones externas que escapan al control de la política local. El shock petrolero pegará principalmente por el lado de la inflación, una variable que Buenos Aires no puede modular fácilmente.