El riesgo país argentino bajó a 520 puntos este martes, su nivel más bajo en seis semanas. En el mismo movimiento, los bonos soberanos subieron con fuerza mientras las acciones locales apenas se movieron. Para inversores con carteras mixtas, la divergencia plantea un dilema: ¿seguir apostando a deuda que sube o rotar hacia acciones que están más baratas?
El descenso del indicador de J.P. Morgan coincidió con un aumento de u$s463 millones en las reservas del BCRA, que alcanzaron su máximo desde el 10 de marzo. La acumulación de dólares por parte de la autoridad monetaria —impulsada tanto por compras en el Mercado Libre de Cambios como por revaluaciones— refuerza la narrativa de estabilización que viene traccionando los papeles argentinos.
Inflación controlada, bonos que suben
La mejora en el riesgo país refleja el reconocimiento del mercado al programa de estabilización del equipo de Luis Caputo. Según Nicolás Dujovne, exministro de Hacienda, el programa "funcionó muy bien para llevar la inflación de 200% a 30% en donde estamos navegando hoy".
Los números lo confirman: la inflación mensual está entre 2% y 3%, lejos de los picos de inicios de la gestión Milei. Para quienes invierten en bonos, esa inflación más baja significa que los flujos de dinero que recibirán en el futuro valdrán más en términos reales y hay menos presión sobre las cuentas del Estado.
Las reservas crecen. El aumento de u$s463 millones demuestra que el BCRA sigue acumulando dólares pese a todos los vencimientos de deuda que se avecinan.
El mercado de cambios
El dólar oficial se mantuvo en $1.335 para la compra y $1.385 para la venta. Pero las cotizaciones paralelas mostraron dispersión importante.
El dólar blue cerró en $1.410 para la venta —$25 por encima del oficial de venta ($1.385)— con una brecha de 1,8%. O si se compara con el oficial de compra: brecha de 5,6%. Pero el CCL llegó a $1.468,7 y el cripto a $1.461,1, generando brechas superiores al 6% que mantienen tensión en los mercados financieros.
Esa divergencia explica parte de lo que pasa con las acciones. Los bonos se benefician de la estabilidad macroeconómica general. Las empresas, en cambio, siguen operando en un mundo donde el acceso al dólar está restringido y donde la reactivación económica es desigual según el sector.
Crecimiento que no llega a todos
Dujovne identifica que "lentamente la normalización de las tasas de interés está permitiendo un respiro en términos de nivel de actividad", pero la recuperación es despareja. Los sectores que requieren mucho capital, principalmente del interior, están rebotando. Los sectores que requieren mucha mano de obra, concentrados en conurbanos, siguen estancados.
Eso impacta diferente en bonos y acciones. Los bonos suben porque la economía está más estable y el Estado gasta menos. Las acciones dependen de si cada empresa específica vende más y gana más dinero. Si la reactivación es solo en algunos sectores, las ganancias de las empresas no crecen uniformemente.
Los inversores que esperaban un rally de todo el mercado local se encuentran ahora con una elección: los bonos vienen subiendo hace semanas y ya acumulan ganancias importantes. Las acciones están baratas, pero necesitan prueba de que la economía realmente está acelerada.
Wall Street acelera, Argentina no sigue el ritmo
El mercado internacional empujó al alza esta semana. El S&P 500 cerró en 6.967 (+1,18%) y el Nasdaq en 23.639 (+1,96%). La suba fue traccionada por expectativas de negociaciones entre Estados Unidos e Irán y buenos resultados del sector bancario.
Mientras los bonos locales aprovechen factores domésticos para subir, las acciones argentinas compiten con alternativas internacionales. Un inversor puede apostar a tecnología en el Nasdaq sin enfrentar los riesgos cambiarios y regulatorios del mercado argentino. Eso es un problema para el mercado accionario local.
El oro subió 2,13% a u$s4.868 la onza y la plata avanzó 5,38% a u$s79,73. Los activos refugio también suben, lo que beneficia a los bonos argentinos como alternativa de renta fija emergente.
El dilema de ahora
Bonos y acciones están diciendo cosas distintas sobre Argentina. Los bonos ven estabilización macro, disciplina fiscal y reservas que crecen. Las acciones ven una recuperación lenta, heterogénea, y que compite con oportunidades internacionales más seguras.
Los bonos ya ganaron mucho desde finales de año. Las acciones están más baratas pero necesitan que la economía se acelere de verdad y que esa aceleración llegue a todos los sectores. También necesitan respuestas a preguntas sin resolver: cómo va a funcionar el dinero sin un ancla monetaria explícita y cómo el país va a pagar todos los vencimientos que vienen.
Con el riesgo país en mínimos de seis semanas y las reservas en máximos de más de un mes, los bonos tienen impulso. Pero la pregunta para quien arma una cartera es si ese impulso justifica seguir apilado en deuda cuando las acciones cotizan cada vez más baratas.