Rusia atacó Kiev con misiles balísticos en la madrugada del jueves, poco después de la medianoche. El bombardeo dejó dos muertos y al menos cinco heridos, uno de ellos un niño, y desató un incendio de gran magnitud en un almacén de la capital ucraniana.
El saldo de víctimas lo confirmaron el alcalde de la ciudad, Vitali Klitschko, y el Servicio Estatal de Emergencia de Ucrania.
«Dos personas han muerto en Kiev como consecuencia de un ataque enemigo», señaló Klitschko.
El Servicio de Emergencia precisó el número de heridos e informó que restos de proyectiles cayeron sobre edificios no residenciales. El fuego se concentró en un depósito de la ciudad.
La secuencia se desplegó en minutos. Durante el ataque se registraron al menos media docena de explosiones en distintos puntos de Kiev.
Dos vehículos quedaron completamente destruidos. Entre los distritos afectados figuraron Sviatoshynskyi y Darnytskyi.
Un blanco recurrente en el quinto año de guerra
El ataque se inscribe en los bombardeos casi diarios que Moscú lanza sobre ciudades ucranianas desde la invasión iniciada en febrero de 2022. Ya se acumulan más de cuatro años de guerra.
Kiev es uno de los objetivos más frecuentes de esas ofensivas con misiles y drones. Las autoridades ucranianas sostienen que en 2026 los bombardeos sobre centros urbanos se volvieron una constante casi diaria.
Ucrania responde con ataques sobre territorio ruso y sobre zonas que Moscú mantiene ocupadas. En julio intensificó las operaciones contra vías navegables clave del Mar de Azov, con el objetivo de limitar la capacidad exportadora rusa.
Las bajas civiles se mantienen constantes en ambos frentes. La guerra no exhibe señales de una salida diplomática cercana.
En medio de esa escalada, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, acusó a los países bálticos de estar implicados en los ataques ucranianos sobre Rusia.