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Tasa fija al 21,31% TNA no le gana a la inflación de 2,10% mensual

La BADLAR de bancos privados quedó en 21,31% TNA, un rendimiento que equivale a poco menos de 1,78% mensual. Suena alto, pero no le alcanza. El último dato del INDEC marcó una inflación de 2,10% en mayo, y ese número deja a la tasa fija del lado equivocado del cruce: quien estaciona pesos en un plazo fijo tradicional cobra menos de lo que suben los precios y pierde poder de compra cada mes.

El problema no está en la tasa nominal sino contra qué se la mide. La inflación viene comprimiéndose con fuerza —3,40% en marzo, 2,60% en abril, 2,10% en mayo—, pero la tasa fija bajó más rápido todavía y terminó por debajo de la línea. Con el 2,10% mensual como vara, el plazo fijo minorista rinde tasa real negativa. La diferencia contra la BADLAR es de unos 0,32 puntos porcentuales por mes a favor de los precios, un peaje que se paga en silencio mientras el depósito está inmovilizado.

La TAMAR tampoco le gana: 22,12% TNA

La TAMAR de bancos privados, la referencia para las colocaciones mayoristas, se ubicó en 22,12% TNA, cerca de 1,84% mensual. Un escalón por encima de la BADLAR, pero también por debajo del 2,10% de inflación: quedan otros 0,26 puntos por mes en contra. Ni la tasa fija minorista ni la mayorista le empatan hoy al aumento de precios. El carry en pesos a tasa fija dejó de comprar cobertura.

Los pesos que ajustan por CER capturan el 2,10%

Enfrente aparecen los instrumentos atados al CER, que ajustan capital por el índice de precios. Mientras la tasa fija ofrece un cupón cerrado que ya quedó corto, el tramo CER sigue de cerca la inflación y recupera ese 2,10% que la BADLAR resigna. La brecha entre las dos familias —una que rinde por debajo de los precios, otra que los replica— es la que reordena la decisión de dónde dejar los pesos.

El money market queda del mismo lado que el plazo fijo: sus rendimientos siguen de cerca las tasas cortas, las mismas que hoy corren por detrás del 2,10%. La liquidez sobra —la base monetaria trepó a $46.035.751 millones—, así que el costo de quedarse en tasa fija no es la falta de opciones sino la tasa real que se deja sobre la mesa.

El telón de fondo empuja la desinflación: el riesgo país perforó los 415 puntos, su nivel más bajo desde 2018, y S&P subió la calificación soberana de CCC+ a B-. El próximo dato de inflación, el de junio, será el que diga si la BADLAR sigue corriendo por detrás o si la tasa fija recorta la distancia con los precios.