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Tenencia accionaria global toca mínimos: por qué las ganancias del Merval son un espejismo

Los principales índices de Nueva York cerraron ayer con caídas del 0,6%, con el Dow Jones perdiendo 0,59%, el S&P 500 bajando 0,63% y el Nasdaq retrocediendo 0,59%. En contraste, el S&P Merval cerró con una ganancia de 0,3% en pesos, tocando los 2.940.100 puntos. Esta divergencia expone una realidad incómoda para los inversores locales: las ganancias en pesos pueden ser un espejismo cuando los capitales globales se retraen.

El contexto internacional muestra señales claras de aversión al riesgo. La incertidumbre sobre las negociaciones entre Estados Unidos e Irán mantuvo a los mercados estadounidenses en modo defensivo, con el vicepresidente JD Vance postergando su viaje a Pakistán sin fecha confirmada para las conversaciones de paz. El presidente Donald Trump declaró que no planea extender el alto el fuego temporal con Irán, que expira el miércoles por la noche, y admitió que prevé bombardeos como "la mejor postura".

Fuga hacia activos refugio

La reacción en commodities confirma el nerviosismo global. El precio del WTI mostró un aumento del 3%. Los metales preciosos mostraron movimiento contrario: oro y plata cedieron frente al contexto de tensión geopolítica. Esta combinación de subas en energía y bajas en metales preciosos señala una rotación específica hacia activos vinculados a conflictos geopolíticos.

Para el Merval, esta dinámica plantea un riesgo estructural. Cuando los inversores globales reducen exposición accionaria por incertidumbre geopolítica, los mercados emergentes sufren salidas de capitales desproporcionadas. Argentina, con un riesgo país de 533 puntos básicos, se vuelve especialmente vulnerable a estos movimientos.

Los bonos soberanos argentinos ya reflejan esta presión, mostrando caídas del 0,9%, lo que indica que los inversores institucionales están reduciendo exposición al riesgo argentino. Esta caída en renta fija anticipa lo que podría ocurrir con las acciones si se intensifica la aversión global al riesgo.

El central compra, pero las reservas no crecen al ritmo esperado

El Banco Central compró USD 235 millones ayer. Desde enero acumula USD 6.386 millones, con USD 2.000 millones ingresados solo en abril. Sin embargo, las reservas internacionales brutas crecieron apenas USD 32 millones hasta USD 45.779 millones. Los pagos de deuda y la volatilidad en activos como el oro neutralizan el impacto de las compras diarias.

Esta discrepancia expone la fragilidad del esquema. Si se acelera la salida de capitales por mayor aversión global al riesgo, el Central podría verse obligado a usar esas reservas para defender el tipo de cambio, reduciendo su capacidad de intervención futura. El dólar mayorista mostró una baja del 0,1%, manteniéndose en 313,18 pesos por debajo de la banda superior del esquema cambiario. Pero esta estabilidad depende de que no se materialicen salidas masivas de capitales.

Energía brilla, pero en territorio frágil

El sector energético lideró las ganancias locales. YPF avanzó 5,2% y Vista Energy subió 2,1%, impulsadas por la tensión geopolítica que dispara el petróleo. Pero es un rebote técnico en un contexto de crisis, no una mejora estructural basada en fundamentos locales.

Los sectores más dependientes del capital extranjero mostraron debilidad. Grupo Galicia cayó 0,4% y Mercado Libre perdió 0,9%, anticipando lo que podría ocurrir si los inversores globales aceleran la reducción de posiciones en mercados emergentes.

Una ganancia del 0,3% en pesos del Merval, cuando Wall Street cae 0,6%, no refleja fortaleza local sino desconexión temporal de los flujos globales. Si la tenencia accionaria global sigue en mínimos y se materializa una salida más amplia de capitales, esa ganancia en pesos podría convertirse rápidamente en pérdidas significativas medidas en dólares.