El Merval cerró con una caída de 1,1% a 2.900.000 puntos este miércoles, mientras bonos soberanos argentinos avanzaron 0,4% en promedio. La divergencia refleja un patrón global: inversores acortan tenencias accionarias ante volatilidad geopolítica y migran hacia renta fija.
Wall Street mostró señales contradictorias. El S&P 500 subió 0,8% y Nasdaq Composite avanzó 1,3%. Estos rebotes vinieron después de caídas del martes. El Dow Jones perdió 0,59% el martes tras semanas de movimientos erráticos vinculados al conflicto entre Estados Unidos e Irán.
ADRs argentinos bajo presión
Los American Depositary Receipts de empresas locales reflejaron la incertidumbre global. YPF ADR cerró sin cambios en USD 43,12. Grupo Galicia cayó 1,2% y Mercado Libre retrocedió 0,1%. Solo Vista Energy logró subir 0,9% en línea con el salto del petróleo WTI a USD 93,18 por barril, una suba de 3%.
La extensión indefinida del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán generó alivio temporal, pero las negociaciones siguen estancadas. El petróleo Brent llegó a USD 101,70 por barril para contratos de junio, reforzando la tendencia alcista de commodities energéticos. Analistas advierten que una descompresión del conflicto podría corregir esos precios hacia USD 85-90 por barril.
Bonos ganan terreno
Los bonos argentinos Bonares y Globales subieron 0,4% en promedio, aprovechando la caída en rendimientos de treasuries estadounidenses. El riesgo país se redujo a 530 puntos básicos, marcando una descompresión relativa frente a activos de mayor riesgo.
El flujo hacia deuda local se sostuvo en mayor certidumbre sobre financiamiento externo. Entre octubre 2025 y abril 2026, empresas argentinas emitieron obligaciones negociables por USD 9.900 millones totales, con USD 6.800 millones ya liquidados. El remanente de USD 3.200 millones representa oferta potencial de divisas para próximos meses. El BCRA acumuló USD 1.500 millones netos en reservas durante 2026, sostenido por demanda minorista más débil de dólares tras las elecciones y flujos pendientes de liquidar.
Dólar paralelo: tensión latente
La diferencia entre MEP y CCL sugiere demanda segmentada: empresas usan el MEP para operaciones comerciales mientras inversores utilizan CCL para atesoramiento. Esta segmentación reduce presión inmediata sobre reservas pero mantiene expectativas devaluatorias latentes. El patrón de rotación entre acciones y bonos locales replica dinámicas globales donde inversores acortan horizontes de inversión ante volatilidad geopolítica e incertidumbre sobre tasas de la Reserva Federal. La performance divergente entre Wall Street y mercados emergentes muestra cómo shocks externos amplifican rotaciones internas. Mientras inversores globales mantienen apetito selectivo por tecnológicas estadounidenses, los flujos hacia Argentina priorizan instrumentos de menor volatilidad.