El Tesoro Nacional lanzará una nueva licitación de bonos denominados en pesos para captar financiamiento doméstico. La operación llega en un momento en que el costo de endeudamiento argentino mantiene presión alcista.
El indicador de riesgo país cerró el primer trimestre en 616 puntos básicos según JPMorgan, reflejando una suba de 55 puntos básicos respecto al cierre de 2025. Esto significa que los inversores exigen una mayor compensación por riesgo de default: cada 100 dólares prestados a Argentina cuestan 55 centavos anuales más que a fines de año pasado.
Esta trayectoria ascendente contrasta con la estabilidad relativa del promedio latinoamericano, que se mantuvo en 308 puntos básicos durante el mismo período. Argentina sigue siendo el segundo país de la región con mayor spread soberano después de Venezuela.
Para los inversores locales, la ecuación es compleja. El rendimiento de los nuevos bonos deberá competir con opciones de mercado en un contexto donde la volatilidad de la deuda argentina sigue siendo superior al promedio regional. Los papeles de renta fija en dólares tuvieron desempeño mixto la semana pasada.
El financiamiento doméstico cobra relevancia frente a las restricciones que enfrenta el acceso a mercados externos. Las reservas internacionales brutas del Banco Central alcanzaron 44.427 millones de dólares. En el mercado de cambios, el volumen máximo operado en 2026 hasta el momento fue de 700 millones de dólares.
La colocación de bonos en pesos busca reducir la presión sobre reservas y alargar los plazos de la deuda. El diferencial de rendimiento exigido por los inversores locales será clave para medir el apetito por riesgo soberano argentino.