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TZXD6 al 25,5% nominal: Adcap compra CER corto antes del IPC

La apuesta más concreta que dejó la rueda del lunes no estuvo en la curva hard dollar sino en el tramo corto del CER. Adcap Grupo Financiero, a través de Federico Filippini y Javier Casabal, señaló potencial de carry trade en el TZXD6, con un rendimiento real del 1% mensual equivalente a un 25,5% nominal anual. La lógica es de manual: capturar el diferencial de tasas mientras la desinflación sigue su curso. La prueba llega mañana, cuando el INDEC publique el IPC de junio.

El colchón contra la TAMAR es de 3,56 puntos

La cuenta que separa al CER corto de la tasa fija es simple. La TAMAR de bancos privados paga 21,94% TNA. El nominal anual que Adcap le adjudica al TZXD6 —25,5%— deja un colchón de 3,56 puntos porcentuales. Todo ese diferencial descansa sobre un supuesto: que la inflación siga corriendo cerca del 2% mensual que proyecta el REM para junio.

Ahí está el riesgo que el entusiasmo por el carry tiende a esconder. El nominal del TZXD6 no es una tasa contratada: es el 1% real más lo que devengue el índice. Si el IPC de junio perfora el 2% y julio confirma ese piso más bajo, el devengamiento cae y el colchón de 3,56 puntos sobre la TAMAR se achica solo. Una desinflación más rápida de lo previsto no es un premio para el tenedor de CER corto: le recorta el retorno nominal justo cuando la tasa fija queda quieta. El instrumento gana si la inflación se planta arriba del 2%; empieza a perder atractivo si la convergencia se acelera.

Max Capital: «persisten efectos de segunda ronda»

La casa que puso la advertencia sobre la mesa fue Max Capital, con una lectura que le juega a favor al CER más de lo que parece a primera vista. «La inflación está retomando una tendencia descendente a medida que se diluyen algunos ajustes puntuales, aunque persisten efectos de segunda ronda», evaluó la consultora. Ese matiz —la segunda ronda— es lo que impide que el índice caiga en línea recta.

El dato porteño lo respalda. El IPCBA marcó 1,8% en junio, contra el 2,1% de mayo, pero la interanual sigue en 32,6% y el acumulado del año trepa a 16%.

La baja mensual es real; el techo, pegajoso. Un piso de inflación que se resiste a perforar cierto nivel es exactamente el escenario donde un bono indexado corto rinde mejor que una Lecap o un plazo fijo: devenga el índice completo y encima paga un real positivo.

1,3 punto de compresión desde el pico de marzo

La secuencia del INDEC no admite mucha discusión sobre la dirección del proceso. Febrero cerró en 2,90%, marzo saltó a 3,40%, abril bajó a 2,60% y mayo se ubicó en 2,10%. Desde el pico de marzo, la compresión es de 1,3 punto porcentual en dos meses. Un 2% en junio ratifica la pendiente. Cualquier número arriba de ese registro le da la razón a Max Capital y refuerza la posición de Adcap.

Con los USD 4.385 millones acreditados, IOL y PPI miran para otro lado

No toda la mesa está mirando la curva en pesos. El Gobierno completó el pago de julio a los bonistas por USD 4.385 millones —USD 1.693 millones en intereses y USD 2.691 millones en amortizaciones de capital— y esa liquidez abrió un debate paralelo sobre dónde reinvertirla, con recomendaciones que esquivan por completo el CER.

Para el perfil conservador, Thiago Marino, de IOL, recomendó «FCI en dólares concentrados en Obligaciones Negociables (ONs) con calificación AAA» enfocadas en energía, servicios públicos y Oil & Gas, con un retorno esperado de 6,2% anualizado. Para el moderado, la misma casa sugirió el AO27, con TNA fija del 6% en dólares. PPI fue por deuda provincial: el CO35 de Córdoba a 8,2% TNA y el SFD34 de Santa Fe a 7,4% TNA. Para el que banca volatilidad, el AL35 —duration de 5,1 años, uno de los puntos más sensibles de la curva a una mejora del crédito— apunta a la ganancia de capital. GMA Capital estimó que, si Argentina alcanza el Investment Grade (BBB-) hacia el final de un eventual segundo mandato presidencial, los bonos largos ofrecerían una ganancia de capital cercana al 26% más el devengamiento acumulado.

El cruce es nítido: Adcap ve la oportunidad en pesos indexados a plazo corto; IOL, PPI y GMA la buscan en dólares y a plazo largo. Son dos apuestas sobre variables distintas —la velocidad de la desinflación contra la compresión del riesgo país— y hoy conviven en las carteras.

El petróleo se llevó la rueda y los bancos pagaron la cuenta

El Brent de septiembre trepó 9,8% a USD 83,43 por barril y el WTI de agosto escaló 9,4% a USD 78,13 tras la escalada en el Estrecho de Ormuz. La bolsa local se partió en dos: YPFD subió 3,72% a $77.175 y su ADR ganó 4,05% a u$s 49,51, mientras los bancos se dieron vuelta. BBAR cayó con fuerza 5% a $10.450 y GGAL cedió 3,29% a $8.060. El S&P Merval recortó 1,4% a 3.235.295 puntos. «El regreso de la tensión en Medio Oriente impulsó al petróleo y volvió a presionar las tasas», sintetizó Cohen Aliados Financieros.

En la deuda soberana, el EMBI que mide JP Morgan se ubicó en 402 unidades. En el frente cambiario, el CCL cerró a $1.567,50, una brecha de 3,81% contra el oficial de $1.510: marginal.

Martes de INDEC, miércoles de licitación

El calendario define la apuesta. Mañana el INDEC publica el IPC de junio y valida o desarma la posición de Adcap: un dato en 2% o por encima deja intacto el diferencial contra la tasa fija; uno bien por debajo lo empieza a comer. El miércoles, el Tesoro lanza el AO29 —amortización mensual, TIR estimada entre 7,5% y 8%, tope de USD 2.000 millones— para captar los mismos USD 4.385 millones que acaban de acreditarse en las cuentas de los bonistas.