La audiencia paritaria que se celebró el viernes cerró sin acuerdo. En la mesa estuvieron la Unión Tranviarios Automotor (UTA), las cámaras empresariales del transporte del AMBA y la Secretaría de Transporte. Al terminar la reunión, el gremio decretó un cuarto intermedio de tres días.
El paro amenazaba con comenzar el lunes. Ese día, sin embargo, el servicio de colectivos del AMBA funcionó con normalidad y la medida de fuerza no llegó a concretarse.
«Una vez más, estamos en un proceso paritario trabado. Los empresarios incumplen», afirmó Roberto Carlos Fernández, secretario general de la UTA.
El conflicto se arrastra desde hace semanas. La discusión combina el reclamo de recomposición salarial frente a la inflación con el rechazo del gremio a la propuesta empresarial de abonar el medio aguinaldo en cuotas.
Desde la UTA insisten en que «la inflación continúa deteriorando el poder adquisitivo de nuestros salarios».
Las empresas condicionan el aumento a los subsidios
Del otro lado, las cámaras empresariales sostienen que están imposibilitadas de firmar un aumento salarial hasta que la Secretaría de Transporte autorice ajustes en los costos y en los subsidios estatales.
El argumento del sector apunta al esquema de aportes públicos. Según las empresas, los subsidios siguen calculados con valores de noviembre de 2025, mientras que el costo del combustible supera en más del 25% los montos que el Estado reconoce a las compañías.
Las cámaras describen esa brecha entre lo que reciben del Estado y sus costos operativos reales como una situación de asfixia financiera extrema.
La negociación quedó pendiente de una nueva audiencia virtual, convocada para el miércoles. Si esa instancia también fracasa, la UTA podría convocar un paro que afectaría a las líneas de colectivos del AMBA.